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Reveal from the gods

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Reveal from the gods

Mensaje por Metal Napper el Sáb Sep 02, 2017 1:53 pm

Inusualmente para su rutina, la señorita Saori le indicó que esa semana de guardia sería fuera de Palladion.

Tras inquirir un poco, la diosa elaboró: tenía que salir para un encuentro y lo llevaría con ella como guardaespaldas - al parecer la guardia de oro estaba ocupada con la restauración del Santuario y otros asuntos relacionados con la ciudad destruida por la Discordia.

Riendo, Cesar fue a prepararse, pues saldrían esa misma noche.

—Imagino que el transporte es...inusual.— aventuró él ya vestido con su chaqueta de cuero negro, los anteojos de sol brillando con el reflejo de la lámpara blanca del balcón en Palladion.

—Así es.— respondió Saori, apoyada en un bastón con una cabeza de pegaso labrada en el mango. Iba vestida con manga larga negra sobre la cual usaba un vestido blanco de falda extendida, botas en sus pies. —Falta un minuto.— añadió sacando un medallón del bolsillo. En su superficie había un sol tallado, reluciendo en luz dorada.

Levantando la mirada, la diosa vio a la luna. Cesar igual, justo al momento en que llegó al cénit - instante en que un rayo de luz los hizo desaparecer de la Tierra.

El rayo, imperceptible en su velocidad, surgió de una muesca en suelo blanco como una llamarada, dejando a Saori Kido y Cesar Rothbell en el anillo interior de la luna.

Más específicamente, en el lado oscuro de la luna.

—Woah. Esto es...— Cesar levantó los lentes, mirando al cielo - que no era más que una extensión de negro moteado con miles de estrellas.

—Estamos en el lado oscuro de la luna y venimos a visitar a mi hermano, el Febo Abel.— dijo Saori, señalando frente a ella. A lo lejos se veía una fortaleza labrada en la montaña lunar.

—Hermano ¿verdad? Debe gustarle la música.— comentó, afinando el oído. Hasta allí podía escuchar musica de arpa: suave, delicada. Hermosa. Saori sonrió con delicadeza, asintiendo una vez. —Huu. Groovy. Damas primero entonces, señorita.—

Así comenzaron a marchar por el estrecho camino. Camino, que notó Cesar levantando de nuevo sus lentes, consistía de baldosas cuadradas en ángulos inusuales - aunque su verdadera curiosidad era que serpenteaba suavemente hacia la fortaleza, al igual que otros tantos en paralelo. Se hizo una imagen mental, imagen con la que determinó que esos caminos eran rayos y la fortaleza el sol en medio; una obra de arte masiva, sin duda.

—Disculpe la pregunta señorita, pero, ¿qué guerreros custodian este sitio?— inquirió cuando llegaron a un portón. En su rótulo de roca decía "entrada este", bloqueada por una guardia de lo que supuso eran soldados rasos envestidos en armaduras solares. Austeras en diseño, más exquisitas si las comparaba con el de los prospectos del Santuario. Incluso, hasta las túnicas blancas que ondeaban daban envidia.

—Los Santos de la Corona y los Paladines Planetarios. Probablemente encontremos a alguno esperándonos para la audiencia con mi hermano.— explicó Saori, viendo el portón abrirse antes de continuar. El camino ya no se curvaba, sino que iba recto hacia un portón aún más grande, conectado a la fortaleza en si.

—Paladines Planetarios eh.— murmuró cuando llegaron al portón, donde la música se hizo más intensa aún.

—Anunciando a su majestad Athena, diosa de la tierra, la sabiduría y la guerra, y a su guardia.— dijo uno de los soldados, sonando un cuerno del que salió una nota extendida y melódica. Con ligereza inesperada, el portón empezó a abrirse.

Cesar de un momento a otro se sintió un poco aprehensivo.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Yuya el Sáb Sep 09, 2017 6:16 pm

Era extraño que el señor Abel recibiera a alguien personalmente. Lo más normal era que él enviaba a sus paladines como mensajeros a la tierra en lugar de interactuar directamente con las personas. El Dios del Sol había cambiado mucho desde que comenzó a trabajar para él: recordaba los días en los que Febo Abel se la pasaba encerrado en su fortaleza con el rostro cubierto por un casco. En ese entonces su aspecto era lúgubre y su cuerpo parecía un esqueleto revestido por armadura, así que en parte podía comprender por qué no quería recibir gente. No fue hasta que esa chica que estaba encerrada en el templo de Venus llegó que Abel mostró su hermosa apariencia actual.

-Yuya, deja de mirar al vacío y ayúdame a ponerme este traje- pidió el dios Abel mientras miraba con algo de confusión un traje azul oscuro con una cortaba del mismo color rojo que la túnica que vestía en ese momento.-¿Por qué se viste así señor Abel? Pensé que odiaba verse como un hombre de negocios- dijo el paladín mientras ayudaba a Abel a cambiarse de ropa. Le seguía sorprendiendo que un hombre que podía materializar un templo en la cara oculta de la luna no pudiera ponerse un simple traje, pero con mucho gusto estaba dispuesto a serle de utilidad a Abel.

-Quiero acostumbrarme a vestir esto. Próximamente pasaré más tiempo en el mundo de los mortales y no puedo utilizar mi vestimenta usual, levantaría sospechas- Yuya le alcanzó la chaqueta y ató su corbata con delicadeza, temiendo hacer algo que pudiera irritar al dios.-Todo sería más sencillo si no intentará impresionar a su hermana, señor- dijo el paladín de Saturno con una sonrisa amigable. Abel no dijo ni una sola palabra, y eso preocupó a Yuya, apresurándose a dar una explicación sobre su comentario.-Es que... sé que hace esto para demostrarle a su hermana que está dispuesto a vivir pacíficamente con la humanidad, pero tampoco debería esforzarse demasiado asimilando sus modos de vestir y conviviendo con ellos si le desagrada... Eso creo- Abel parecía estarlo ignorando, observándose en el espejo mientras aflojaba un poco la corbata sin que ésta dejará de verse presentable.

Yuya también estaba vistiendo un traje formal, aunque en su caso era más colorido y alegre, con una chaqueta naranja, un pantalón a cuadros verde y una pajarita roja. Abel le había pedido que se vistiera acorde a la ocasión, ya que no todos los días la Luna recibía a la Diosa de la Tierra. Había visto a Athena antes por el enorme cuadro que Abel tenía de ella en una de las habitaciones del templo principal. A veces no sabía si era su hermano o un admirador, aunque lo que era claro era que la adoraba de forma genuina. En cierto forma Yuya envidiaba a Athena por eso, pero en el buen sentido, una envidia sana.

Caminó detrás de Abel, quien ya estaba listo para encontrarse con su hermana. Podía ver la felicidad en el rostro de su señor por primera vez en mucho tiempo: él siempre se mostraba amable y gentil, pero era una de esas contadas ocasiones en las que su sonrisa perfecta expresaba alegría.

Abel se colocó frente a la puerta detrás de la que se encontraba Saori. Febo se quedó un par de segundos apreciando la belleza de su hermana como si no la hubiera visto en mucho tiempo. Para Yuya parecía que había sido ayer cuando Febo y Athena acordaron una alianza con Afrodita para vencer a los hechiceros de esa ciudad infernal.

-Hermana, me honra tu visita. No pensé que aceptarías venir aquí después de lo que sucedió la última vez entre nosotros- Abel tomó la mano de Saori y la besó, guiando a su hermana al interior del salón del trono: una habitación con forma círcular con tres paneles de seis metros de alto se encontraban detrás de una silla de oro con joyas de colores incrustadas en el respaldo que simulaban el sistema solar, con el símbolo de Abel en el centro. A través de las ventanas sólo se veía la oscuridad infinita y las estrellas titilantes, las mismas que le habían dado a Febo Abel la fuerza para resurgir.

Por su parte, Yuya colocó su mano en el hombro del guardaespaldas, indicándole que ambos sobraban en ese reencuentro encantador. Al verlo de cerca recordó su rostro, se trataba de ese hombre que tenía una banda, pero sólo es podía recordar. Quizá había bebido mucho esa noche, ya que sí recordaba haber ganado un premio para conocer a la banda o algo así. No importaba mucho en realidad.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Metal Napper el Sáb Sep 09, 2017 7:17 pm

Las trompetas sonaron y el portón se abrió - desvelando la figura del dios del sol y su paladín.

Cesar levantó los lentes oscuros y los volteó, dejando los cristales cubriendo la nuca.

—Hermano.— Saori sonrió cálidamente, aceptando el gesto de su mellizo. —Estoy feliz de verte nuevamente. Espero que no estés muy agotado.— comentó en voz baja, observándolo detenidamente sin perder el gesto. Para Cesar, cuyos ojos observaban todo cual era, fue evidente la preocupación.

Más aún, la entendió con solo ver al dios.

Abel, según le había explicado Saori el día anterior, era el dios del sol - nacido junto a ella y borrado de la historia tras una rebelión contra Zeus. Zeus, curiosamente, no fue suficiente para encerrarlo; junto a Apolo y Hermes consiguió el poder suficiente para enviarlo a la oscuridad de la irrealidad, destruyendo los registros de su existencia. Y si eso importaba era porque mirar a Abel equivalía a mirar al sol: sin una preparación adecuada, encandilaba.

Y el paladín a su lado estaba glamorizado, engañado por la luz que emitía y ocultaba su cuerpo magullado y maltrecho.

"Lo que sucedió la última vez entre nosotros" resonó en su cabeza, junto a la reseña que le dio la diosa al escogerlo como su escolta.

Fue cuando entendió la razón de la elección de la señorita Saori: él, con sus ojos de serpiente, sería imparcial.

Saori inclinó finalmente la cabeza cuando empezaron a andar, Cesar ofreciéndole apenas un gesto respetuoso al dios junto a una sonrisa de cachetes anchos. Él no era de reverencias o esas cosas, y si lo dicho por la señorita Kido era cierto, entonces Abel sabría eso. Porque sí, aquel hombre no solo encandilaba sino que veía los corazones tal como eran.

Deteniéndose cuando llegaron al salón del trono, Saori continuó junto a Abel - el portón cerrándose con suavidad. Los dioses a sus asuntos, pensó, posando ambas manos en su cintura.

—Este lugar es elegante. Muy elegante.— musitó mirando alrededor: paredes exquisitas, pinturas hermosas, metalurgia sin par... Él no pegaba allí ni con un glamour propio. —Y...— se giró, mirando al paladín. —¿Qué onda chico colorín? ¿Cuánto hace ya? ¿Tres años, algo así?—

Tras su pregunta los sirvientes los rodearon, colocando una mesita circular y dos sillas con cojines de oro. Cargando bandejas, llevaron una gran selección de comida para picar y bebidas de todo tipo. Hasta vino, uno que se veía mas fino de los que jamás había probado en su vida.

—Uuoooh. Cosas finas.— rio, frotándose las manos.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Yuya el Dom Sep 10, 2017 5:22 pm

-No, no me encuentro agotado, pero agradezco que te preocupes por mí hermana- su cuerpo lastimado sufría escozor al estar cerca de Athena. Había sucedido lo mismo cuando se reunieron en ciudad Kaus, motivo por el cual había mantenido su distancia en esa ocasión. Él no sentía resentimiento hacia Athena, pero su cuerpo sí. La carne no olvidaba que fue derrotado por mortales. Cuando fue derrotado le tomó muchos años emerger nuevamente en el Tártaro, en ese entonces salió de ahí con la forma de un esqueleto. Al salir del Tártaro su primer movimiento fue tomar posesión del satélite natural de la Tierra, usando la energía del Sol y las estrellas para restaurar su poder.

-Cuando Artemisa fue sellada tomé el control del reino de la luna. Los habitantes necesitaban a un dios y yo necesitaba de un reino para recuperarme. Fui desterrado de la Tierra, pero el veto se terminó cuando Zeus fue derrotado. Sé que podría regresar, sin embargo, no sé si ya has perdonado mis acciones pasadas- Era la primera vez que Abel colocaba el tema sobre la mesa. En Kaus había enviado a Yuya primero para que hablará con su hermana y le informará a ésta que el ejército de Paladines Estelares estaría apoyándola, manteniendo la interacción con la diosa protectora de la Tierra al mínimo.

-No soy el mismo de antes querida hermana. En la ocasión que tendí mi mano para brindarte ayuda no lo hice por conveniencia o para comprar tu perdón, realmente estaba preocupado por tu bienestar. Mis dominios ya no se encuentran en el planeta Tierra y lo que suceda en el Olimpo no es mi asunto- dijo refiriéndose a los hechiceros que habían levantado la Torre Negra para destruir a los dioses y a sus soldados.

-¡Qué modales los míos!, no tienes que permanecer de pie- Abel aplaudió, activando un mecanismo secreto en la habitación que elevó el círculo dorado que se encontraba en el centro; su aspecto era el de un cilindro que podía cumplir con la función de una mesa. Seguidamente dos sillas doradas se elevaron desde un par de agujeros de forma cuadrada en el suelo que se abrieron a los lados del cilindro. Hizo aparecer una tetera, tazas de té y un plato con galletas sobre la mesa.-Toma asiento, por favor- Abel tomó asiento después de Saori, mostrándose afable y cariñoso con ella en todo momento.

Yuya tomó una uva de un gran plato con fruta y se sentó en una de las sillas, agradeciendo a los sirvientes antes de que éstos desaparecieran.-Ya sabes, voy de aquí para allá, el señor Abel me mantiene ocupado. Voy a la Tierra con frecuencia- Más que un soldado a veces Yuya se sentía como un asistente personal, pero sentía que eso era lo menor que podía hacer para agradecer a Abel por todo lo que había hecho por él en el pasado.

-Veamos- Yuya comenzó a hacer cuentas con los dedos.-Lo siento, mi noción del tiempo es muuuuuy mala- el paladín de Saturno rió de forma despreocupada, llevándose un trozo de carne a la boca. Aún con la boca llena de comida y le hizo una pregunta a Cesar.-¿Cómo fue qué nos conocimos exactamente? Recuerdo un concierto y que gané un concurso entre los fans, pero no puedo recordar nada más de ese día. Creo que me emocioné porque esa fue la primera vez que bebí alcohol hasta desmayarme. ¿Fue una fiesta divertida? Anda, soy olvidadizo- Yuya no recordaba ni a Yuzu, ni a Rin, tampoco la carta o el secuestro. El único personaje en sus recuerdos era Cesar.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Metal Napper el Dom Sep 10, 2017 6:17 pm

Saori se sentó con una sonrisa. Frente a ella la tetera ya humeaba, llenando el salón con un exquisito aroma.

—No hay nada que perdonar hermano.—

No mentía. Abel, aunque había cometido errores, los había pagado con creces: su cuerpo estaba herido y su cosmos, normalmente mayor a su padre, estaba deslustrado. Más aún, al haber aceptado la convivencia con los humanos le quedaba claro que comprendía su valor. Definitivamente, era un hombre nuevo.

—Puedo verlo en tu mirada; es más brillante que nunca antes, incluso más que en la época del mito.—

Sus ojos le recordaban a la mirada de los tiempos lejanos en el Olimpo, cuando lo escuchaba tocar la lira en los campos de flores y jardines, a excepción de un brillo inusual - el brillo de la experiencia, la sapiencia. De sus orbes ya no exudaba el poder aplastante, sino el respeto y la calidez que pocos llegaban a abrazar.

Ladeando suavemente la cabeza sirvió ambas tazas de té, el líquido creando surcos con gracia.

—Dime hermano ¿cuál es tu propuesta?—

La razón por la que había subido a la luna: Abel tenía una idea en mente. Una lo suficientemente importante como para no discutirla por intermediarios o en terreno público. Una que, reconocía, podría inferir peligro.

---

Poderoso glamour. El chico parecía confundido a un nivel en que ni siquiera lo podía reconocer. Estaba bastante fuera de onda, casi como si hubiera chupado unas cuantas de LSD.

—Ganaste el concurso, sí. Eres un chico suertudo, dejame decir.— Cesar se sirvió una copa de vino de la jarra dorada dejada por los sirvientes, dándole un sorbo corto. No era de extrañar que fuera divino, por mal que sonara de chiste. —Te encantó llamarme Mohawk y todo. Te volviste loco durante la celebración en el loft - en cierto punto quisiste ahorcarme.—

Si el hermano de Saori lo había puesto bajo un hechizo ¿quién era él para intentar romperle la mentira? Más aún, era su soldado. De haberle empañado la memoria, sus razones tendría.

—El alcohol te golpeó tanto que ni llegaste al brunch del día siguiente.— añadió, bebiendo la mitad de su copa. Aunque era bueno, determinó, seguía prefiriendo el whisky. Su gusto seguía siendo muy rudimentario. —Por cierto, ya que tengo curiosidad: ¿cuántos paladines estelares son? ¿Cuentan a los planetoides, asteroides y lunas?—
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Yuya el Dom Sep 17, 2017 9:03 pm

Abel bebió un poco de té, disfrutando de las atenciones de su hermana para con él. Odiaba interrumpir el tiempo de calidad, pero había un asunto importante, una propuesta que deseaba negociar con su hermana y que era la garantía de más encuentros como ese en el futuro.-Sí, es algo que he estado pensando durante meses pero había sido una tarea complicada contactar contigo hermana. Tus caballeros aún ven a mis paladines como enemigos, enviar a un emisario que pudiera traspasar la seguridad y llegar hasta ti fue todo un reto- bromeó. Le agradaba que los caballeros de Athena velaran por su seguridad, pero cuando era algo que interfería con sus planes lo consideraba una verdadera molestia.

-Lo que quiero proponerte es esto- Abel abrió su mano, arrojando un holograma que tenía la apariencia de una arena de combate en miniatura-Quiero organizar un torneo amistoso entre los Santos y mis Paladines estelares, sería la forma perfecta de olvidar el pasado. Es necesario mantener buenas relaciones de ahora en adelante y, sé que no tengo buena fama entre tus seguidores más antiguos- el dios bebió nuevamente de su taza, recordando que Yuya les había dicho a los Santos de plata el nombre del dios al que servía casi lo habían convertido en un prisionero. Necesitaba retirar el estigma que lo seguía para poder aparecer en los dominios de su hermana libremente en lugar de mantener comunicación por medio de mensajeros, sólo así podría protegerla del peligro que había vislumbrado en las estrellas. A su mente vino la imagen de esa niña encerrada en el templo de Venus.


-Podemos realizarlo en ciudad Rysel, el lugar en el que abriste tu nueva escuela de Santos- Abel sonrió, expandiendo el holograma para hacer aparecer la escuela de Santos a un lado de la arena. -Me he tomado el atrevimiento de escribir las reglas del torneo, todo está escrito aquí. Leelo y sientete libre de cambiar lo que creas necesario- dijo mientras la extendía a Athena una carpeta azul con su logotipo personal: un sol dorado con 4 puntas alargadas y otras cuatro más pequeñas.


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-¿Mohawk eh? Suena bien. ¡Claro, lo recuerdo todo ahora!- lo que decía el músico parecía ser una historia creible, tanto así que a Yuya no le tomó tiempo imaginar la situación y rellenar los espacios vacíos de su memoria con las imágenes que Cesar acababa de dibujar.

El chico de cabello bicolor escuchó las preguntas de su invitado. Apoyó los codos en la mesa, con los ojos mirando hacia arriba, intentando recordar los rostros de sus compañeros. -Pues hay un chico con un lindo bronceado llamado Bakura ocupando el Templo de la Tierra, y el sacerdote de Abel vive en un pequeño templo llamado Nibiru, es un chico pálido que parece gótico con su cabello largo y su ropa negra, no lo conozco personalmente, Abel me mostró su imagen en un holograma. Una mujer morena y rubia que se encuentra en el templo de Neptuno, sólo la he visto en hologramas. El Templo de la Luna es un lugar que se encuentra cerca del templo de la Tierra y en él vive Selene, una chica popular y querida por las satélites. Las satélites son algo así como la fuerza militar aquí, Abel las acogió después de que Artemia fue sellada por Athena durante la última guerra. Y, por último pero no menos importante, el templo de Saturno, ese es mi templo y mi planeta guardián, el mejor de todos. Soy el asistente y mano derecha del señor Abel, siempre estoy a su lado y me ocupo de los temas importantes como las fiestas de bienvenida, enviar mensajes a su hermana, la ropa que viste y sus relciones con mortales- Yuya sonrió haciendo una "V" de victoria con los dedos. Pensaba que estaba olvidando algo. Tuvo la inexplicable sensación de que debió mencionar el templo de Venus en su lista, pero recordó que nadie vivía ahí.

-Esos son todos los guardianes que recuerdo. La Luna es un lugar grande, tal vez hay templos que no conozco escondidos por ahí. Nibiru era invisible hasta que el sacerdote llegó- había sido un día muy extraño cuando caminaba hacia su templo y vio a Nibiru apareciendo cerca de la orbita del templo de la Tierra.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Metal Napper el Dom Sep 17, 2017 9:35 pm

Aunque mínima, la molestia de su hermano fue notoria. Saori mantuvo su gesto neutro, escuchando cada una de las palabras que salían de su boca. Colocando una de sus manos sobre la otra, asió su bastón de pegaso un poco más fuerte. Por un instante, sintió la debilidad correr en sus huesos; sellar el avatar demoníaco de Eris, contener el oro en Kaus y bloquear el Círculo Negro la había dejado drenada por ya mucho tiempo.

—Deberás perdonar a mis Santos. Éstas últimas batallas han sido terribles...y por eso mis últimos escoltas han estado algo agitados.— Rin, Cesar...ambos habían sido diligentes en sus funciones; nunca antes Palladion había estado en tan buen estado. Incluso considerando que los dos eran solo maestros de clases cada tantas semanas. —Ni siquiera he podido atender los asuntos del Santuario.— como por ejemplo, la elección del Patriarca. Por suerte, la regencia y sucesión de la siguiente generación de Santos de Oro lo mitigó de cierta forma.

Saori tomó la carpeta, leyendo velozmente los detalles y las reglas antes de sonreír.

—Me parece bien hermano. Creo que...es la manera idónea para conocernos y trabajar juntos.—

Un torneo era perfecto, pensó. Ya había logrado la paz con el Rey de los Mares, incluso consiguiendo su ayuda a través del Cazador. Si era capaz de lograrla también con los cielos y la luna, su meta de un mundo pacífico estaba más cerca que nunca.

—Mandaré a François como ayuda.— Saori bebió algo del té, sintiendo su confort. —Estoy segura de que podrá informar a los Santos de este evento.—

De esa forma, Athena se relajó un poco.

—Muchas gracias por tu comprensión, querido hermano.—

---

Tierra, Nibiru, Neptuno, Luna y Saturno. Y ninguno de ellos se correspondía a la chica de cabello rosa. El empañe debía ser más fuerte de lo que pensaba...y eso le presentaba cierto dilema. Uno que apartó tan pronto como vino a su cabeza.

Y de hecho, no solo apartó el dilema, sino también su bebida.

—Me pregunto que planeta me tocaría a mi si el hermano de la señorita Saori pensara en reclutarme.— se preguntó entrelazando las manos sobre su barriga, encogiéndose de hombros. —No es que le sirva de mucho. Solo soy un rubio tonto.— dijo riendo, acabando el escaso fondo en la copa. Aunque se sintiera algo bebido, no iba a ignorar la hospitalidad lunar.

Luego miró alrededor, palmeando sus muslos por un minuto en que permaneció callado, si acaso tarareando un poco.

—Sabes, creo que ahora estoy el doble de seguro. No te caí muy bien cuando nos conocimos la primera vez.— Su tono se volvió más serio, factual. —No te caigo bien ahora. No te caeré bien jamás.—

Levantó ambas cejas inexistentes, reclinándose en la silla antes de acomodar los lentes oscuros frente a sus ojos, tapando el color esmeralda serpentino que los hacían tan únicamente penetrantes.
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Re: Reveal from the gods

Mensaje por Yuya el Miér Sep 20, 2017 5:23 pm

-No es para menos. Estoy al tanto de todos los acontecimientos por los que has tenido que pasar- dijo el Dios del Sol, intentando reconfortar a su hermana con sus palabras endulzadas con afecto. También estaba al tanto de la situación del Santuario: Yuya le había dado algunos informes sobre las numerosas bajas en el ejército de su hermana. Esa era una de las principales razones del Dios para mantener buenas relaciones con su hermana: ella no podía permitirse perder más soldados, y ella se encontraba demasiado debilitada como para defenderse a sí misma. Él mismo había presenciado el gran esfuerzo que tuvo que hacer Athena para contener el poder del Círculo Negro.

Abel mostró una sonrisa cuando Saori aprobó sus planes sobre el torneo entre los Santos y Paladines. Abel tomó las manos de Athena.-Es una buena idea dejar en manos a alguien de tu confianza encargado de llamar a los Santos. No podría hacer que Yuya se haga cargo de hacer llegar las invitaciones sólo. Él me informó de lo que sucedió cuando quiso entregar la carta para esta reunión y no me gustaría exponerlo al peligro- Abel se puso de pie, haciendo que el holograma de la arena se desvaneciera en pequeñas partículas de colores.


Abel sacó un reloj dorado de su chaqueta-El tiempo se ha ido volando. Hermana, es hora de que regreses a la Tierra. Si no lo haces ahora tendrás que esperar un día entero para volver- Era una verdadera lástima tener que despedirse, pero ofrecer a su hermana permanecer en la Luna era riesgoso. Mantener a la Diosa de la Tierra fuera de la misma podía llegar a alterar el planeta y el orden natural de las cosas, y él no quería tener más desorden en el cosmos, ya era suficiente con el que había visto en el observatorio. Abel le ofreció su brazo a su hermana. Había visto el bastón que llevaba, pero dejar que ésta apoyara su peso en él era algo que en verdad quería.

-Tu visita me ha dado una gran alegría, hermana- le dijo cerca del oído mientras avanzaba hacia la salida.

------------

-No tengo idea de por qué deduces que no me caes bien, eres un tipo agradable- respondió el paladín de Saturno, confundido por las conclusiones a las que había llegado el rubio. Quizá había hecho algo que éste malinterpretó. No podía saberlo, solía actuar sin pensar demasiado en lo que los demás pensaran de él. Estaba acostumbrado a entretener y a mantener las miradas del público sobre él en el show, pero a veces se olvidaba del modo en el que el resto del mundo lo percibía. Tal vez había hecho algo que le desagradó cuando se conocieron y en ese momento lo había vuelto a hacer. Hacer nuevas amistades era un tema tan confuso a en algunas ocasiones.

-Creo que la reunión ya ha terminado. ¿Podrían recoger esto? Gracias- el chico le ordenó a los sirvientes retirar todo al ver las puertas abrirse de par en par. El señor Abel estaba acompañado por su hermana, y según veía, lo habían pasado bien por la sonrisa que lucía el Dios del Sol. -¡Vuelvan pronto a la Luna!- dijo Yuya con las manos puestas sobre los hombros de Cesar, guiñando el ojo izquierdo y sonriendo con sus dientes perfectamente blancos asomándose.
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