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Primera misión: Incursión a Blue Graad.

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Primera misión: Incursión a Blue Graad.

Mensaje por Narrador el Dom Oct 04, 2015 3:28 am

Pasó bastante tiempo para que Hrod-ward volviera a las andadas, esta vez no por su propio gusto, sino por una pequeña interesante tarea proveniente del mismo patriarca del Santuario, que lo enviaba a un lugar frío y blanco, que hacia resaltar su sofisticado traje negro entre la nieve y la eterna caída de copos de la misma.

- Oh... Aún lo recuerdo... -

¿cómo llegué aquí?:

Tan pronto la última puerta se abrió una cálida y áspera voz recibió al joven cuando entró a la cámara, dicha figura estaba sentada frente a el, tan inamovible y majestuoso, el patriarca del Santuario.

- Bienvenido, Hrod-ward de Fénix. -

El Fénix no dijo nada, se relamió los labios al verlo, había esperado mucho tiempo para poder luchar a solas contra alguien como el patriarca, y no había mejor oportunidad que la que veía ahora frente a sus ojos... Esa voz, esa voz... Hrod-ward realmente tenía ganas de desgarrar la garganta de la que provenía esa voz.

- Tengo una tarea para ti. -

... Y sin embargo el impetuoso joven no tuvo el más mínimo reparo en comenzar a hacer arder su cosmos, una nube negra comenzaba a salir del mismo, dirigiéndose lento hasta el patriarca.

- Levantese anciano, he venido a derrotarle. -

El patriarca no se levantó, e ignoró simplemente el comentario de Hrod-ward, prosiguiendo con lo dicho.

- Como te decía... Tengo una misión para ti. -

Sin vacilar, el Fénix lanzó su ataque, pero este no tuvo efecto, el gran cosmos que el patriarca emanaba disolvió la nube de Hrod-ward. Normalmente el alzar la mano contra el papa era pecado en el santuario, aunque el patriarca ya sabía la clase de persona que era Hrod-ward, por lo que no hubo mayor problema.

- La tarea que quiero encomendarte es relacionada a tu perfil, de modo que estamos hablando de intimidación, invasión y asesinato de ser necesario. -

Bien, ahora Hrod-ward y el patriarca hablaban el mismo idioma, puramente enfocado en los negocios y directos al grano, y aunque no le agradaba que se ignorara su propuesta de lucha, el Fénix sabía que no podía hacer mucho todavía contra alguien que tenía el calibre de un santo dorado... O superior. La atmósfera de silencio se dio todavía, pero el patriarca prosiguió.

- Se te enviará a ti sólo a Blue Graad, aquellos que cuidan y merodean esa zona son conocidos como los Blue Warriors, y se cree que están conspirando para robar un artefacto peligroso proveniente de Asgard. -

- Escuché que los dioses guerreros de Asgard entraron en conflicto con el Santuario hace tiempo. Y su poder rivaliza contra el de un santo dorado... Sin embargo de los Blue Warriors nunca escuché nada más. ¿Cómo un ejército sin reputación sería amenaza para los dioses guerreros? Y suponiendo que lo fueran, los asgardianos tienen este artefacto del que usted habla. -

- Asgard ha sido asolada por una plaga que acabó con sus cultivos, unas langostas que soportan las frías temperaturas de esa región han acabado con la comida, y tanto el ejército como la sociedad civil se han visto mermados.-

- Y yo estoy ahi... ¿Para?...

- No, tu no entrarás en Asgard a menos de que sea necesario, irás a Blue Graad e interrogarás a los Blue Warrior. Buscarás información sobre la conexión entre las plagas y la posible conspiración, si se resisten a decirlo o no cooperan tienes permitido el uso de la fuerza. -

- ... ¿Y si no tienen nada qué decir? -

- Irás inmediatamente hacia Asgard a indagar sobre la plaga, al Santuario le resulta conveniente tener buenas relaciones con el palacio de Valhalla, así que formarás parte momentáneamente de la seguridad asgardiana. Si se da este caso se enviará a más santos para apoyar. -

- ¿Cuanto tiempo me tomará? -

- Toma el tiempo que necesites, mantén contacto con el santuario, si excedes los dos meses un santo de oro será enviado a matarte por desertar. -

... Al Fénix no pareció incomodarle eso. Al contrario, sentía la tentación de tomar esas vacaciones de dos meses.

- Y si un santo de oro te mata de repente no podrás participar en otras guerras. -

- Entiendo. Además... Suena bien para volverme fuerte. Por esta vez atenderé su orden, patriarca. -

Hrod-ward hizo una cínica reverencia y se dio la media vuelta se encaminó hacia la salida del santuario y posteriormente hacia Blue Graad.
 

Las ganas de luchar del Fénix eran totalmente equivalentes al aburrimiento que la situación le hacia consumir, al punto de decidir llegar a Blue Graad usando el típico camino tenebroso y oscuro, donde fácilmente uno puede ser emboscado. Pero al Fénix no le importaba, independientemente a la orden del patriarca Hrod-ward iba a Blue Graad para hacer conflictos y desastres, muchos desastres.

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Re: Primera misión: Incursión a Blue Graad.

Mensaje por Narrador el Miér Oct 07, 2015 10:11 pm

Aquel sendero inhóspito y poco amigable se volvía cada vez más oscuros, los lobos acechaban al caballero fénix, los buhos lo observaban y posteriormente los soldados lo atacarían, aunque el santo iracundo ya lo sabía, solo que esperaba a que las "presas" dieran el primer paso.

La vegetación escaseaba, los árboles lucían su pura rama sin hojas y el cielo rojo por el naciente ocaso tomaba su lugar muriendo tan pronto como surgía, dejando tras de sí un rastro de estrellas.
El silencio reinó desde que Hrod-ward había entrado a la región nevada, pero se interrumpió por una serie de gritos masculinos, cuatro provenían de entre las ramas, dos debajo de la nieve agarraron sus piernas, y los restantes seis cuandos a corralaban a Hrod-ward, en total eran cerca de doce personas, todos vestían pieles de lobo que se unían a algunas piezas de metal.

- Hmf.... -

La nube de asedio comenzó a destilarse del cuerpo del Fénix, el ácido empezó a corroer los brazos de aquellos que lo agarraban y ascendió hasta los árboles a los que estaban los otros cuatro, teniendo que reagruparse con los otros seis.
Hrod-ward tomó a los dos atacantes subterráneos por la cara  y los sacó de sus lugares, ahora la nube de asedio disolvía sus caras. Los soldados gritaron hasta morir.
No había empezado el encuentro, y los atacantes ya habían perdido a dos de sus miembros.

Arrojó a cada uno al lado correspondiente al brazo del que lo sujetaba, fue entonces que los soldados comenzaron a atacar. Uno que llevaba una lanza fue el primero en "llegar" a su objetivo, pero Hrod-ward, teniendo la velocidad de un santo de plata, disolvió la mitad de la lanza con la nube y agarró la punta, que lanzó hacia el arquero que le apuntaba con la flecha, asestando un certero golpe al pecho, no pasó mucho tiempo para que el Fénix lograse voltearse rápidamente para dar una mortal patada en la nuca de su primer atacante.

Ahora eran ocho, que decidieron atacar directamente al santo de fénix. Las espadas, lanzas y alabardas se blandían de un modo tan impar que no era del todo posible esquivarlas, por lo que Hrod-ward decidió retroceder usando una velocidad mayor.

Se movió tan  rápido que sus atacantes no vieron que el estaba unos cuantos metros por arriba, observando. Para cuando ellos se dieron cuenta era muy tarde, la nube de asedio del Fénix rodeó a los ocho soldados como si de fuego negro se tratara, estos notaron que la misma también se encontraba en las puntas de las ramas, que gracias a ese extraño moldeo habían adquirido una filosa punta. Los árboles comenzaron entonces a caerse, de modo que las afiladas ramas cayeron hacia aquel escuadrón, atravesando a algunos y dejando solo un sobreviviente.

Este se alzó de entre los afilados árboles usando los cuerpos de sus compañeros, y cuando logró salir de ese radio de muerte se acostó agotado en la nieve esperando la muerte, había sufrido heridas serias en su cuerpo y no duraría mucho.
Como ave de rapiña, Hrod-ward bajó hasta donde el superviviente estaba, a lo que comenzó a cuestionar.

- Tengo tres preguntas para ti, te conviene contestar.

- Hazme lo que quieras, me queda poco tiempo de vida. -

- Oh... Has de querer morir ardiendo como tus amigos topo... O empalado como los otros perdedores. Si te portas bien yo haré que tengas una muerte digna aquí, sin ser torturado o humillado. Como todo buen soldado, pues sé que no te queda nada de tiempo. -

El silencio reinó por un rato, la propuesta del Fénix hizo pensar al soldado raso.

- No preguntaré si tienes hijos o familia, honestamente no me importa, lo que yo quiero preguntar es lo siguiente: ¿Quién gobierna en Blue Graad, si es que provienes de ahí? ¿Porqué se está vigilando esta zona con tan estricta seguridad? ¿Sabes lo que está pasando en Asgard? -

- ... Se llama Krov, desde que el llegó ha sometido al ejercito a grandes sacrificios, busca establecer una fuerza militar que compita contra los más grandes élites de las deidades en la tierra, nos ha enviado a nosotros, los soldados rasos, a delimitar las fronteras de Blue Graad, ya que la población ha intentado escapar debido a la violencia ejercida. Y sobre Asgard... Escuché a uno de los Blue Warriors hablar sobre ello con otro... Planean...-

Una pluma de buho atravesó la garganta del  soldado, y otra atravesó la frente del mismo. Hrod-ward volteó a la dirección de donde habían llegado dichos ataques. Había un caballero con armadura más detallada, la aleación utilizada parecía más resistente y ahora se ornamentaba con plumas.

- Para ser raso... Sabía demasiado. -

- "Escuché hablar a un Blue Warrior con otro..." Tal parece que no sabía lo suficiente,  y lo que escuchó lo escuchó por accidente. No lo veo como demasiado, pero tampoco importa, lo que me falte de información, lo obtendré de ti. -

- Interesante... -

En un abrir y cerrar de ojos los árboles se habian cubierto de buhos, que miraban fijamente a Hrod-ward.

- Me presento, soy Kaze el Buho. -

La Pandora Box del joven Santo se abrió y los fragmentos de la armadura llegaron a el, cubriendo su cuerpo.

- Soy Hrod-ward de Fénix. -

Entonces la batalla comenzó, el Fénix había empezado a hacer surgir su nube de asedio, pero no podía, algo la sellaba.

- ¿Ves esos lindos buhos? Representan el conocimiento. Cuando mis buhos observan algo, lo conocen a la perfección. Usaste demasiado esa nube negra, mis buhos la vieron toda. No puedes usar esa técnica contra mi. -

Hrod-ward comenzó a pensar seriamente en lo que debía hacer, ¿Había una condición de uso en aquella técnica tan eficiente? Lo primero que se le ocurrió fue matar a los buhos, pero estos volarían y lo esquivarían. Sin embargo, todos los buhos lo miraban... ¿Y si dejaban de hacerlo seguiría latente esa técnica? Habría que intentar... ¡Tarde! Kaze alzó los brazos y exclamó.

- ¡Destello Ocular! -

Los ojos de los mismos comenzaron a brillar de un color blanco, Htod-ward sintió una compresión que lo envió hacia arriba y lo hizo caer nuevamente al suelo.
"Ya veo..." Pensó el Fénix. Entonces Hrod-ward comenzó a hacer arder su cosmos en la nieve, el vapor resultante cegaría a sus oponentes y le permitirían probar. Ahora si, Hrod-ward podía usar la nube de asedio. Extendió los brazos e hizo un giro rápido, la onda de la nube devoró los árboles alrededor de el, haciendo volar a los buhos, dañando a algunos cuantos pocos. Ahora que sabía el agujero de la técnica, podía usarlo a su favor.

- Bastante listo, pareces saber cosas sobre el combate, permiteme felicitarte eso. Los brutos mueren intentando levantarse, sin embargo la mayoría de los buhos siguen intactos y cuando se disperse el vapor morirás  definitivamente. -

- lol no -

El Fénix habia aparecido detrás de el, usó su alta velocidad para usar el cconducto subterráneo de los soldados del inicio disolviendo las ramas que lo obstruían. Al estar a una distancia razonable, Hrod-ward tomó a su oponente por la cintura, sosteniendolo con fuerza, para luego dar una patada al aire de modo que ambos cayeran sobre sus cabezas, ahora ambos estaban en ese estrecho conducto, y los buhos no veían a Hrod-ward.

- Pareces ser de los tipos que saben mucho pero practican poco, que sobrevaloran lo que su visión puede ver. Fuera de ello pudiste ser un oponente más digno.

Antes de que pudiera decir algo, o gritar del dolor, la cara del Blue Warrior había empezado a corroerse, su armadura protegía bastante bien, no se corroía con facilidad, el conducto se llenó de la Nube de Asedio, y fue tanta que terminó formando un crater en el que solo quedaban el santo de fénix de pie, y el blue warrior desintegrándose lentamente, con una armadura a medio comer por el ácido. Los buhos se dispersaron, uno de ellos voló hasta llegar a la torre más alta del castillo de Blue Graad. Los otros dos Blue Warriors se reunían con Krov: Ulfhednar el Lobo-Hombre y Blixar el Invierno.

Discutían sobre la tardanza de Kaze, pero el buho que llegó hasta ellos aclaró todas sus dudas.

- Parece que tenemos visitas no deseadas de parte de Athena. Ulfhednar... Venga a nuestro compañero caído, y espera al santo de bronce en la plaza principal, le daremos a la población un espectáculo que no podrá olvidar, al ver como matarás al Santo, ninguno más se escapará o se levantará y serán completamente obedientes. Tu, Blixar, mantén una cortina de humo, te quedarás aquí en el castillo y lo protegerás. Yo tomaré Asgard por mi cuenta. -

El lobo hizo un gesto de preocupación al ver que su gobernante tomaría solo Asgard, sin embargo Blixar lo detuvo con un brazo cuando este estuvo por levantarse y reclamar.

Los Blue Warriors tomaron sus puestos, y Krov se acomodó una capa peluda y ostentosa que se componía por la piel de una extraña criatura.

Pasaron pocos minutos, un Lobo aún preocupado comenzó a aglutinar a la gente en la plaza principal, esta gente era retenida por soldados que tenían una extraña mirada, asbtraída completamente. Aunque pasaron horas para que el fénix pudiera ser divisado a la distancia. Hasta ese entonces nadie de la audiencia se había retirado del  lugar.
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Re: Primera misión: Incursión a Blue Graad.

Mensaje por Narrador el Jue Oct 15, 2015 7:41 pm

El poblado seguía reunido, temeroso, pues sabían que Ulfhednar el Lobo era el Blue Warrior más violento de entre los tres, y que era capaz de llegar a las últimas consecuencias con tal de que sus órdenes y las del gobernante Krov se hicieran valer sin resistencia alguna. Las casas no estaban pintadas, mayoritariamente se componían de madera marrón con tonalidades oscuras, que hacia que el lugar se viera deprimente. Continuamente Hrod-ward se preguntaba "¿Esto es Blue Graad?".

Los letreros colgantes se movían con el chirrido que anunciaba falta de aceite, no había mucho movimiento en las calles, no había nada.

Las huellas en algunos lugares que tenían nieve encima le dieron a entender que las personas estarían más adelante, probablemente Hrod-ward había llegado a tiempo para una celebración o ritual propio del lugar, aunque lo único que sería celebrado podría ser su funeral por parte de Ulfhednar el Lobo.

Tuvo que pasar algo más de tiempo para que Hrod-ward pudiera ser divisado a lo lejos, la armadura del Fénix fue la causa principal a su inmediata identificación. Cuando se acercó lo suficiente pudo apreciar a un público silencioso de rodillas, frente a un hombre de apariencia joven pero bastante iracunda que esperaba en un escenario de madera.

- El Fénix... Para ser emisario del Santuario, eres pésimo para dar primeras impresiones. -

Hrod-ward no dijo nada, el sabía bien que a los agresivos les disgusta ser ignorados.

- Será mejor que subas, te reto a un duelo aquí arriba, frente a todo Blue Graad. -

- ¿"Todo" Blue Graad....? Aquí no hay ni cien personas. -

- El proceso de selección ha sido duro, probablemente ya sepas de qué te hablo. Aunque deberías preocuparte más por tu propia cabeza. -

A Hrod-ward ni le preocupaba que hubieran pocos habitantes, y tampoco le preocupaba su propia vida. De hecho se dio cuenta porque estaba buscando mujeres voluptuosas para adaptar una personalidad un poco más heroica, pero realmente eran pocas y al Fénix le gustaba pensar en lo grande.

Dió un salto pasando entre la multitud, y aterrizó a cuatro metros al lado del Lobo. Adoptó una posición de batalla y esperó a su oponente. Los vigías que mantenían a la gente arrodillada comenzaron a observar la pelea que iba a iniciar.

- Soy Ulfhednar, el Blue Warrior protegido por la Cold Armor del Lobo Hombre -
- Hrod-ward el Fénix. ¿Te importaría callarte e iniciar a pelear? -

Fue entonces que la Cold Armor de Ulfhednar dejó salir cuatro garras de la parte de las muñecas del Lobo Hombre, lanzándose violentamente contra Hrod-ward, quien posteriormente comenzó a destilar la Nube de Asedio por sus brazos, el Fénix no podía usar mucho esta técnica, pues había demasiada gente observándolos y el salirse de control significaba... Matar a todo Blue Graad, si era cierto lo que Ulfhednar decía.

La nube de asedio protegió a Hrod-ward de los ataques del Blue Warrior, ya que estos apoyaban a dar ataque y defensa extras al cuerpo del Fënix, cubriendo sus brazos, hacía que estos se volvieran penetrantes y resistentes como espadas, por lo que podía luchar de igual a igual con su adversario.

El intercambio de cortes fue continuo, ninguno era capaz de herir al otro, pero ambos todavía podían aumentar su ritmo de pelea casi exponencialmente, al punto que, para los Bluugraadianos era imposible ver los ataques entre los guerreros.

Se detuvieron por pocos segundos y comenzaron a saltar hacia otros lugares, de un poste a otro, de ese poste a un tejado, luego otros tejados más para luego pisar algunos establecimientos callejeros, destruyéndolos, todo sin dejar de luchar, aunque, al igual que Hrod-ward, Ulfhednar era un genio en la batalla, y sabía que no debía separarse de la multitud si quería mantener la Nube de Asedio del Fénix al margen.

Fueron a parar al centro de la multitud, algunos quedaron heridos por el abrupto aterrizaje, cosa que no importó ni al Fénix. ni al Lobo-Hombre. Siguieron luchando a una velocidad igual de rápida, pero entonces el lobo retrocedió de nuevo al escenario.

- Ríndete Fënix, no podrás vencer. ¡Manifiéstate ejército lupino! -

Exclamó el Lobo, los soldados soltaron sus armas e hicieron movimientos toscos y violentos, se habían convertido en hombres lobo. Estos fueron directo hacia Hrod-ward, que recibió rasguños en la pierna izquierda y el brazo derecho, mientras que recibió también una mordida en el hombro izquierdo, este último lo mantuvo inmóvil unos minutos mientras otro mordía su brazo izquierdo y lo movía con violencia, la sacudida que se produjo hizo que perdiera la careta de su armadura en el suelo.

La multitud comenzó a correr, pero no le importó al Lobo-Hombre, un escuadrón de soldados normales ya había ido en pesquisa tras de ellos.

Hrod-ward estaba en un problema, los colmillos de los lobos habían atravesado su armadura y atravesaban hasta llegar al hueso, la clase de dolor que el Fënix esperaba recibir, la nube de asedio entonces comenzó a destilarse y los lobos se comenzaron a corroer en ella entre alaridos y aullidos de dolor y agonía. Ahora que el público se había ido, podía darse el lujo de romper tantas cosas como a el le gustase, y eso hizo. Saltó directo hacia el lobo, y este saltó hacia el, pero para entonces Ulfhednar se estaba transformando a sí mismo en un hombre lobo. La batalla se hizo más pareja, aunque el lobo era ahora más rápido y fuerte, y le costaba poco cortar las partes vulnerables de la armadura de Fénix, donde no cubría la defensa.

Aunque lo que había pasado era que Ulfhedanar se había dejado llevar muy fácilmente, para hacer que el Lobo-Hombre muriera relativamente rápido, debía dejar que respirara la polución de la Nube de Asedio, lentamente, mientras era golpeado, la nube de asedio era emanada como un gas en la sangre que salía del caballero de Fénix, lentamente, Ulfhednar había estado respirando la nube, sintiendo un agudo dolor desde dentro de sí, expulsando sangre por sus vías respiratorias, y ahogándose con ella.

- Perro incivil...

Dijo Hrod-ward para luego caer desmayado en aquel lugar, los soldados de cerca fueron rápidos, y aprovecharon el debilitamiento de Hrod-ward para llevarlo al calabozo del Castillo de Blue Graad. Este estaba dentro ya que el palacio de justicia se encontraba dentro del mismo castillo, esto por la corta distancia a los Blue Warriors.

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Re: Primera misión: Incursión a Blue Graad.

Mensaje por Narrador el Vie Oct 23, 2015 1:10 pm

Cuando Hrod-ward despertó la escarcha se acomodaba en su cuerpo, el buho que había comunicado a los Blue Warriors sobre el deceso de Kaze el buho lo vigilaba, parecía que no podría utilizar la nube de asedio para poder escapar.
Asimismo, vio frente a el a un hombre que sostenía una esfera de hielo que giraba sobre su propio eje a una muy alta velocidad, este hombre era el último de entre los Blue Warriors, Blixar el Invierno. No cruzaron miradas, mucho menos se hablaron, puesto que solo tardó diez segundos para que la esfera de hielo volara en dirección hacia el fénix lentamente, aunque se detuvo a una distancia media entre ambos caballeros. De forma lenta y suave la esfera de hielo se fragmentó sin dejar de girar y, a su vez, aquellos fragmentos sobrevolaron la habitación, dividiéndose en más y más pedazos gélidos.

- Kalter tod... -

El aparente nombre de aquella técnica fue susurrado por el Blue Warrior, posteriormente, partió hacia la salida del calabozo, dirigiéndose a la sala del trono, sin su señor de guerra, Blue Graad era liderada por Blixar, quien era considerado también el más poderoso de entre los guardianes del mismo territorio. Se sentó en el trono, la orden de los soldados rasos que resguardaban la celda de Hrod-ward era revisar periódicamente la misma para notificar a Blixar sobre la muerte del Santo de Fénix, así que solamente le tocaba esperar dicha señal para poder movilizarse hacia Asgard junto a Krov.

Mientras tanto, en la celda, Hrod-ward se estaba dando por vencido, su cosmos se apagaba más y más por cada segundo, no podía moverse y el frío lo acercaba poco a poco a una gélida muerte. Cerró los ojos y entregó su peso al par de cadenas que reprimían sus muñecas esperando su muerte.

Pero entonces una voz le habló. Y aunque le era desconocida, sentía que la había escuchado un millón de veces. Relacionaba esa voz con la de la misma diosa Athena. No entendía muy bien lo que esta intentaba explicarle, solamente alcanzaba a descifrar de forma inconsciente la petición que ella le hacia: Volver a levantarse y abrir sus alas una vez más.

Hrod-ward no entendía porqué escuchaba una voz a esas alturas, la sentía muy real para ser una ilusión, y aún siendo un truco, ¿Porqué motivar a tu oponente a volver a luchar? No es lógico.
Pero lo que más le costó creer, fue que inevitablemente comenzara a obedecer la voz de aquella que pensaba que era la diosa Athena.
Se levantó, su cosmos ardió al punto en el que todo el hielo y la nieve presentes en la fría tumba se evaporaron al contacto con aquella aura ígnea que el Fénix irradiaba, Hrod-ward usó ese vapor para usar su nube de asedio de forma silenciosa contra el buho, entrando por los ojos, y llegando hasta el cerebro, matándolo al instante.

No fue necesario que la usara contra las cadenas y los barrotes, pues estos eran normales, lo que hacía la diferencia era que la fuerza de determinación de Hrod-ward le había sido devuelta, por lo que solamente bastó la fuerza de sus brazos para deshacerse de ambos obstáculos. Caminó pacíficamente hacia la puerta del calabozo, no sin antes haber esparcido antes su nube por el contorno de la puerta, intoxicando a todos aquellos que estaban dentro de la sala siguiente.
Cuando entró vio que estaban listos para atacar, pues los arqueros ahora muertos habían dejado caer la flecha que iban a ocupar, junto a las espadas, lanzas y alabardas de aquellos que pisaban el suelo. Pasando entre cinco cadáveres estaba la cloth rota de Fénix, parecía que alguien había intentado destruirla sin éxito con martillo y cincel.
Al tocarla con el dedo índice de la mano derecha, esta volvió a acudir a Hrod-ward, cubrió su cuerpo nuevamente y le indicó el camino a seguir en base al cosmos que Blixar había dejado esparcido durante su ida hacia la sala del trono.

Se apresuró y comenzó a correr hacia aquella sala, llegando en un tiempo relativamente rápido.

El último Blue Warrior en pie lo miró sin sorpresa alguna al momento en el que abrió la puerta con tal agresividad, Hrod-ward no fue tonto, antes de salir había liberado a los reos de la prisión, estos distraerían a los soldados rasos y dejarían que el fénix luchara tranquilo contra el Invierno.

- No imaginé que llegarías tan lejos... Pero no importa ya. Esta es la última parada para ti. -
- Dudo en tu palabra. Fallaste en matarme una vez estando encadenado y sin armadura, fallarás nuevamente ahora que he resurgido de nuevo. Además, no importa si logras matarme, el fénix siempre resurgirá de sus cenizas siendo más poderoso. -
*Se levantó del trono sacudiendo su capa, agarrándola de un extremo y lanzándola hacia la derecha para posteriormente amenazar al santo.*
- Entonces incluso tus cenizas serán congeladas. -


Una brisa de hielo empujada por el cosmos gélido de Blixar se dirigió hacia Hrod-ward que miró con seriedad a su oponente y comenzó a expandir su cosmos de calor para equilibrar el asunto.

- Disculpa, pero con eso no logras intimidarme. -

La lucha entre ambos cosmos logró hacer una línea de vapor entre ambos combatientes, la mitad de la recámara era dominada por los vientos fríos y los copos de nieve que danzaban agresivos pertenecientes a Blixar, y la otra era conquistada por el abrasante calor y las cenizas que se movían de forma violenta de un lado a otro emitidas por el cosmos de Hrod-ward.

- Está bien. Sería muy aburrido si solo una demostración de cosmos  te intimidase. Ahora, mi nombre es Blixar el Invierno, líder de Blue Graad. -

- Hrod-ward de Fénix, fiel Santo de Athena. -

Ambos en este punto tomaron una posición de batalla simultáneamente. Hrod-ward no sabía que le era más sorprendente: Oír que Blixar era el líder de aquella localidad u oírse a sí mismo profesando su lealtad a Athena.
Aunque realmente poco importó, puesto que después de presentarse, ambos se dirigieron el uno al otro chocando sus puños, dejando un estruendo bastante audible en las cercanías. Se dio un constante intercambio de golpes. Ninguno conectó del todo con el rival, pues ambos lograban bloquear tantos puñetazos y patadas lanzase el otro.
Lo que era notable era el constante cambio de temperatura en la habitación, pues ambos estaban en un estado en el que ocupaban el 100% de su poder, y el que se moviesen de un lado a otro perturbaba el equilibrio climático de la sala del trono.

Fue entonces que comenzaron a flaquear, el cosmos de ambos seguía constante, pero su cuerpo parecía decaer más rápido, llegó el punto en el que ambos conectaron un puñetazo a la cara el uno al otro al mismo tiempo, llegando a eso ambos retrocedieron a los lugares en los que estaban al principio. Ambos jadeaban, se cansaron al punto de tener que jalar aire  para poder respirar, pues también se veían afectados por el constante cambio en la temperatura. No les quedó más que tener que utilizar sus últimas técnicas.
En el caso de Hrod-ward, daría un tiro hacia la victoria si lograba domar la última técnica del Fénix, el Hou Yoku Tensho, una ráfaga de fuego que devoraba todo a su paso.
Y en el caso de Blixar era el Heilige Kalt, una ráfaga helada de cosmos capaz de congelar todo lo que estuviera en frente.

Ambos adoptaron su posición de lanzamiento, darían todo para ganar la batalla, aún si eso significaba perder la vida.

- ¡Hou Yoku Tensho! -
Y entonces chocaron...

- ¡Heilige Kalt! -

La lucha duró varios segundos. El calor de Hrod-ward resquebrajó hasta romper la Blue Armor de Blixar, lo mismo ocurrió cuando el profundo frío de este último llegó hasta la cloth de fénix, dejando a ambos solamente con la parte protectora de las manos, las espinilleras y aquella que protegía la parte inferior de las pierans junto con los pies. Parecía eso que llamaban "Una Guerra de Mil Días".

La situación duró tanto así por unos quince minutos. Ambos guerreros ahora se encontraban de rodillas y con algunas heridas sangrantes debido a la presión del cosmos que ejercían en su técnica, pero a pesar de ello, Hrod-ward pudo comprimir el salvaje Hou Yoku Tensho en un punto, atravesando exactamente por en medio al Heilige Kalt de Blixar, quien no pudo hacer más que el recibir la ráfaga de fuego en la boca del estómago, atravesándolo en seguida, atravesando al trono, y atravesando todo lo demás que se le cruzó en el camino.

Krov, estando a una distancia moderadamente lejana vio que de la torre más alta de su castillo había una línea roja despidiéndose hacia el horizonte.

- Parece que Blixar se ha topado con un cruel destino, ¿No es así, hermana? -

Una sombra detrás de el resurgió, una  mujer voluptuosa se acercó a su hombro y habló.

- Si perdió fue por ser débil, aunque probablemente ese control mental tuyo pudo perjudicarle, ¿No crees? -

- No lo sé, realmente solo quería utilizarlos para obtener el Gridharvolur de Asgard. Para lo que los utilicé, esos tres sirvieron bien. Aunque me cuesta creer que hayan sido derrotados por un Santo de bronce. -

- ... Se tiene entendido que el entrenamiento del Santo de Fénix es el más riguroso de entre las 88 constelaciones. Se ha registrado un Santo de Fénix antes de este, que fue capaz de derrotar santos de oro, generales marinos, jueces del infierno, dioses guerreros, e incluso que levantó la mano contra los dioses Thanatos, Hypnos y al mismo Hades. .

- Fénix, que hombre tan temible. -

- Incluso para ser Fénix, nosotros los dioses no debemos titubear ante los humanos. -

Krov cerró su puño y sus ojos con fuerza, su ira era tan grande que el suelo comenzaba a temblar, y fue tal su magnitud, que este logró derrumbar lo que quedaba del castillo. Hrod-ward logró salir por el ventanal lanzándose en un salto de fe, cayendo sobre la nieve, con un inconsciente Blixar en sus brazos, que si bien estaba herido, aún parecía tener ganas de seguir vivo.

- Por el momento no somos dioses, el cuerpo, el poder y el nombre que ahora ocupo son falsos, y tu eres una sombra que no tardará en desvanecerse. Sólo el Gridharvolur nos dará el poder para hacer que nuestros cuerpos reales puedan salir de su averno... Y podamos rescatar a nuestros hermanos... Niké... Te rescataremos de las sucias manos de Athena, y Cratos, despojaremos las ataduras de tu cuerpo, aquellas que los dioses guerreros te impusieron. Humanos blasfemos, lo pagarán con su sangre. -

- Si tanto te importan Cratos y Nike, deja de usar ese horrible nombre, y regresa a ser Zelo, el dios de la rivalidad.

- Aún no puedo, mi querida hermana Bía. Espero el momento en el que pueda ser digno de portar mi nombre de nuevo. -

- ... Como tu digas... -

- ¿Cómo siguen las cosas en Asgard? ¿La plaga sigue funcionando? -

- Sobre eso... Odín ha decidido intervenir de una forma agresivamente indirecta. Ha hecho que sobre los cultivos haya aún más frío, matando a la plaga en algunos lugares. Tampoco puedo usar mis mejores técnicas para poder hacerle frente a Odín. -

Krov no dudó en abofetear a su hermana, había aplicado algo de cosmos para poder golpear su intangible figura.

- Esto va de mal en peor. Reprimiré lo que queda de mi ira. Puesto que si nos matan no habrá problema, este no es nuestro verdadero cuerpo, y al cabo de unos siglos podemos volver a intentarlo. Después de todo, ¿Qué son unos cuantos siglos para nosotros los dioses? -

Bía al inicio estaba impactada por la reacción de su hermano, aunque tenía razón, tanto en enojarse, como en relajarse. En algún otro momento podrían intentarlo de nuevo. Si bien, Zelo (o Krov) era el dios de la venganza y la rivalidad, sabía bien llevar sus planes, por el momento si usar un ejercito que tenía la ventaja de ser discreto no había funcionado, no había mucho problema realmente, la próxima vez idearía algo mejor.

- Supongo que no importa. Ahora lo único que puedes hacer, si quieres, es lanzarte contra los dioses guerreros en Asgard, o quedarte a esperar al Fénix. -

- Si bien no soy un dios, mi poder es alto comparado al de cualquier humano, los siete dioses guerreros de Asgard podrían ser un problema si me enfrentase a todos ellos, pero los estragos de tu plaga siguen latentes, así que intentaré acabarlos de una vez por todas, después de todo, ¿Qué puedo perder contra esos mortales? -

Bía entonces desapareció en un humo negro, incapaz de poder materializarse debido a que su verdadero cuerpo y cosmos no se encontraba ahí.
Al ver esto, Krov comenzó a correr hacia Asgard, sus facultades semi-divinas le permitían ir a una velocidad considerablemente más grande.

Mientras todo eso ocurría, un moribundo Blixar despertaba de su trance. Inevitablemente iba a morir, pero una fuerza divina le impedía fallecer aún, y eso estaba bien para Blixar, lo mejor para el atónito líder de Blue Graad fue que Hrod-ward aún siguiera descansando cerca de el.

- Fénix, fénix... -

La voz agonizante del Invierno fue escuchada por un divagante Hrod-ward, que seguía pensando en como llegaría hasta allá tan rápido, estaba cansado y si gastaba más energía moriría en el intento de derrotar a Krov.
Hrod-ward lo miró sin interés alguno.

- Eres un bastardo resistente. ¿Quieres que te remate o solo dirás tus últimas palabras? -

- Si me escuchas podrás derrotar a Krov. -

- Traicionaste a tu pueblo como líder y serviste a esa escoria de hombre. No creo ser tan idiota como para confiar en ti. -

- Nunca hice nada de esto por deseo propio...  Krov ni siquiera es su nombre, es el dios Zelo, aquel que crea la rivalidad y la venganza. -

- Confiésate. -

- Son Bía y Zelo, dos dioses que lucharon en la Gigantomaquia al lado de Zeus y los demás dioses del Olimpo. Son hijos del titán Palas, asimismo, son cuatro hermanos: Cratos, Bía, Zelo y Niké. Cratos rige sobre la violencia y la fuerza masculina, Bía es aquella que rige la fuerza y la agresividad femenina, Zelo, como ya te dije, es el dios de la rivalidad, y Niké es la diosa de la victoria. -

- Niké... Tengo entendido que ese es el nombre del báculo de la diosa Athena, si es asi, debo advertir al Santuario, de que la misma Athena podría ser traicionada por esta. -

 - Podría ser, pero no creo... Desde la época del mito, Niké ha compartido los ideales de tu diosa, y la ha acompañado en cada una de esas batallas. Pero parece que Zelo insiste en creer que ella está secuestrada por Athena. En cuanto a Cratos; lideró una guerra entre los espartanos y los guerreros nórdicos. Al no tener entre sus hombres a algún especialiste sobre el uso del cosmos, el ejercito de espartanos fue mermado por los Dioses Guerreros, y estos lograron sellar a Cratos en las raíces del prohibido Yggdrassil con la ayuda de la misma diosa Sol, haciendo usp de las mismas cadenas que atan Fenrir, de modo que nunca se podrán romper por la fuerza propia de Cratos. -

- ¿Y cómo fue que logró manipularte? -

- Hubo un incendio en el bosque, era abrasador, casi tanto como tus llamas. Con mucho esfuerzo lo pude sofocar, dentro de ello había una jovencita, a la que rescaté de ahí. Fue entonces que un látigo me ató, era Zelo detrás de mí, quien ahora se llamaba Krov. La niña tomó la forma de una sombra y ambos se presentaron como Bía y Zelo, un par de deidades menores. A pesar de no tener un cuerpo físico como tal, el poder de Zelo es tanto que no pude hacer nada contra el. Logró entrar en mi mente y manejarme a su antojo, y conmigo, a mis compañeros Kaze y Ulfhednar que en su momento también se habían rebelado contra Zelo. -

- Ya veo... ¿Puedo derrotarlo? -

Con sus últimas fuerzas, Blixar invocó a las tres blue armor, la corroída del buho, la ensangrentada del lobo-hombre y la rota del invierno, las tres se convirtieron en piedras preciosas, siendo la primera una esmeralda, la segunda un rubí y la tercera un diamante. Estas se fundieron en una sola, que abrió un sello a una bóveda de plata.

- Se llama la bóveda del cielo. Hasta el final están Rati que es el taladro de Odín, y Svalin, el escudo de la diosa Sol, están aquí porque inicialmente se tiene un convenio con Asgard, nosotros guardamos en la bóveda sus objetos preciados y ellos nos ayudan a defender Blue Graad, solo que esta ocasión Zelo fue bastante listo, y supo aprovecharse de ambos lados simultáneamente con ayuda de Bía. Tienes la ventaja. Pues mientras que el armamento de Zelo es normal, y solamente es bendito por los vestigios de su poder divino, el armamento que estás viendo ahora ha sido bendito con un nombre dado por dioses mayores. Si lo sabes ocupar te llevarás la victoria.  Ah, y toma esto... Es un cristal de materialización inmediata. Zelo me lo dio, por si ganaba nuestro combate, me dirigiera inmediatamente hacia el. Procura no agarrarlo con mucha fuerza, si se rompe antes de que lleves a Rati y Svalin te transportará directo hacia Zelo sin estar preparado y te matará de forma casi inmediata. Si logras derrotar a Zelo, por favor, lleva esos objetos hacia Asgard, puesto que no se pueden quedar en protección en un lugar muy lejos de los dominios de Odín y tu no puedes abrir la bóveda del cielo. -

Hrod-ward agarró el cristal con la mano izquierda, llevándolo al bolsillo de su pantalón, y posteriormente se dirigió hacia Rati y Svalin.

- Gracias. Invierno.

Dijo Hrod-ward sin mirarle, caminando hacia donde estaban el taladro y el escudo.
Blixar sonrió y entonces comenzó a desvanecerse, no sin antes dirigir su alma hacia donde se dirigía Krov corriendo, dejando un muro de hielo que lo detendría por algo de tiempo, alcanzó el milagro después de muerto, solo para detener el paso de Krov.

Cuando Hrod-ward tomó ambas armas, estas le suministraron el cosmos que había perdido en su anterior combate, sanaron la mayoría de sus heridas y le dieron la cosmo-energía suficiente a la cloth de Fénix para volver a repararse a sí misma como suele hacerlo. Ahora había cambiado ligeramente, unas alas detrás de su espalda aparecieron y con ellas voló rápidamente hasta la salida de la bóveda del cielo teniendo  ahora a Rati en su mano derecha y Svalin en la izquierda, entonces voló hacia el horizonte y dio un golpe con el mango de Rati hacia el bolsillo donde tenía la roca, esta se rompió y lo llevó hacia Krov instantáneamente.

- Pareces una rata encerrada en un callejón. -
- No, tu eres la rata, que se ha encerrado conmigo. -

La batalla final iba a dar inicio.[/color][/color][/color][/color]
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Re: Primera misión: Incursión a Blue Graad.

Mensaje por Narrador el Miér Oct 28, 2015 10:12 pm

Hrod-ward descendió de las alturas lentamente, intentando mostrarse más amenazante. Las alas de su armadura regresaron a su estado original, siendo no más que una aparición inmediata de soporte. Al fin Hrod-ward conocía a Krov, el ente que manejaba Zelo como una marioneta.

- Han muerto tres heroicos hombres por tu culpa. -
- Tu los mataste. -
- Tu los pusiste en mi camino. -

Hrod-ward en un arrebato de ira se lanzó usando a Rati como espada en un ataque frontal, Zelo entonces hizo aparecer un látigo y con el desvió el ataque de Hrod-ward, lanzándolo contra el muro de hielo, el vestigio de que Blixar había existido.

- ¿Porqué resistirse, fénix? -
- Mi destino me pertenece. -
- Ya no. -

Krov/Zelo comenzó a atacar con su látigo a una velocidad más rápida que la luz, Hrod-ward no alcanzó a cubrirse del todo, y la armadura fue rota en distintas ocasiones debido a los constantes golpes de aquel poderoso ser. Pero entonces el Fénix recordó la esperanza que Blixar había depositado en el y colocó a Svalin en frente con la fuerza que le quedaba, logrando ignorar los demás golpes de Zelo.

Fue entonces que el centro de Svalin comenzó a brillar de un color rojo.

- ¡Hou Yoku Tensho..! -

Al ser cargado desde Svalin, este ataque fue lo suficientemente fuerte para herir a Krov en el brazo izquierdo, al no estar en su forma divina, solamente le quedaba recibir los daños que un simple humano recibiría.

La batalla entonces prosiguió, la ventaja aún la llevaba Krov. Pero ahora Hrod-ward era capaz de contrarrestar su látigo utilizando a Rati, el taladro de Odín.

El intercambio de golpes prosiguió, y entonces Krov comenzó a usar sus técnicas.

- Muere en medio de las mordidas de mil serpientes. ¡Sentencia de Odio! -

Entonces, Krov lanzó su látigo hacia Hrod-ward y de este florecieron varias serpientes, todas dirigiéndose hacia Hrod-ward, eran tantas que oscurecieron la luz, y el  golpe era tan poderoso que destruyó el muro de Blixar con bastante facilidad, y sumergió a Hrod-ward dentro de los escombros de hielo, aunque pudo sobrevivir al ataque gracias a Svalin.

Para cuando Hrod-ward pudo salir Krov ahora se encontraba sobrevolando unos metros a las alturas sobre apuntando el brazo derecho hacia arriba con la palma abierta hacia la misma  dirección. Sobre el se encontraba una esfera escarlata relativamente grande, se le calculaba a simple  vista como tres metros de diametro.

Krov la lanzó hacia Hrod-ward tan pronto este salió de los escombros, y este puso el Svalin frente a el para protegerse del ataque, fue tal que aún con Svalin protegiéndolo la presión que este ejercía destrozaba su cuerpo por lo que no tuvo más que sacrificar a Svalin de forma relativamente literal. Daría un empujón tan fuerte cuya consecuencia resultante sería que Svalin saldría volando a una dirección aleatoria, pero que le ayudaría a escapar de la esfera de Klov, posteriormente a eso, lo más seguro es que Krov no le permita usar el escudo, y que Hrod-ward tampoco le permita apoderarse de el.

Y así fue, Hrod-ward logró reflejar el ataque de Krov utilizando a Svalin, pero, este acto le costó tener que soltar a Svalin por la fuerza resultante, haciendo que este volase hacia atrás, posteriormente Hrod-ward usó sus alas para ir detrás de la esfera de Krov para usarla a modo de "Cortina de humo".

Y aunque Krov logró cortar su esfera por la mitad con mucho esfuerzo usando su látigo, no fue lo suficientemente rápido para poder esquivar el ataque del fénix ahora alado, quien logró empalar a Krov por el vientre por poco.

Krov entonces dejó salir una gran ráfaga de cosmos e ira de esa herida, empujando abruptamente a Hrod-ward contra el suelo.

- ... Humano miserable... ¡¿Cómo te atreviste!? -

Fue entonces que Krov lanzó de nuevo la sentencia de odio hacia donde estaba Hrod-ward, ahora solamente le quedaba una opción, apostarlo todo o morir eventualmente. Aunque ambas implicaban mucho dolor.

Hrod-ward apuntó el ápice de Rati hacia adelante, de donde venía el ataque de Krov, y entonces hizo lo mismo que con Blixar, concentró el Hou Yoku Tensho en la punta de Rati, para luego batirse hacia adelante con dicha técnica potenciada por el artefacto divino de Odín.

Las flamas benditas por Rati hacían que las serpientes desviaran su camino, de modo que llegó un punto en el que el mango del látigo fue atravesado y quemado junto a las manos de Krov que lo sostenían, quién a su vez era atravesado justamente por la boca del estómago, las serpientes se esfumaron y entonces comenzaron a caer desde la altura a la que estaba Krov.

Krov cayó boca arriba, y Hrod-ward cayó de rodillas sobre el, aún apuñalándolo con Rati.

- No me has vencido, Fénix, yo, Krov... No, yo Zelo, regresaré con mi verdadero cuerpo, mi verdadero cosmos y mi verdadero nombre para matarte, eliminaré tu alma de modo que nunca más vuelvas a reencarnar... Te encerraré en una estatua de piedra por tu sacrilegio. -

- Me han amenazado de muchas formas, debo admitir que esa es nueva. -

Los ojos de Krov entonces dejaron de mirar fijo a Hrod-ward, ahora el enlace entre Zelo y el cuerpo que este ocupaba para manifestarse a medias se había ido, había sido sellado al momento en el que Rati lo empaló.
Hrod-ward se levantó, extrajo a Rati del cadáver de Krov y se dirigió hacia los escombros del muro de Blixar.

- Qué mal... Perdóname por no haber protegido el único vestigio que perdona tus crimenes y te recuerda como un héroe, Invierno. -
Siguió caminando hasta el escudo Svalin, y posteriormente se dirigió hacia Asgard para entregarlos a la representante de Odín en la tierra.

Al ver cumplida su labor, las alas de la cloth del fénix se volvieron a abrir, y lo ayudaron a regresar al Santuario, más específicamente, a buscar a la Santa de Aries, para tener una ayudita con una reparación, para finalmente notificar al patriarca.

El complot contra Asgard había llegado a su fin.
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