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Preludio al Ragnarök. [Aumento a rango de oro]

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Preludio al Ragnarök. [Aumento a rango de oro]

Mensaje por Narrador el Dom Nov 08, 2015 2:30 am

Después de la batalla en Blue Graad, el encuentro con la santa de Aries y el reporte de lo ocurrido Hrod-ward se retiró de la recámara del Patriarca, veía su misión terminada, más no bien cerrada, pues parecía que había huecos que debía resolver, cosas que para el santo de Fénix quedaron al aire.
Durante semanas, Hrod-ward iba y regresaba de un lugar a otro, no le apetecía quedarse en un solo lugar. Buscó pistas sobre posibles titiriteros que hubiesen estado detrás de todo lo pasado para advertir al Santuario de esto con la evidencia adecuada.

Pero no.

No encontró nada que le ayudara a determinar dicha conclusión, así que, transcurrido un mes después empezó a desistir.

Lo que el jóven Hrod-ward no sabía, es que en las profundidades del reino de fuego, un gigante preparaba el funeral para los dioses, Surt estaba preparando una incursión en solitario hacia el mundo humano, dejaría devastado al primer país que sus pies tocasen sólo para hacer una declaración de guerra a los dioses.

El preludio al Ragnarök estaba comenzando con un Surt creando un cuerpo cuadrúpedo, compuesto de rocas ígneas extrusivas que le conferían una tonalidad oscura y ferozmente ardiente, las flamas surgían desde el interior de su cuerpo, y posteriormente, una espada ígnea se mostró.

Surt cerró sus ojos con una sonrisa, y transfirió su conciencia hacia este ente de imponente tamaño.

Y posteriormente, se encaminó hacia la salida del reino de fuego.

Falso cuerpo de Surt:

A las afueras de Foix, una de las ciudades de Francia, de aquellas que aún conservaba su correspondiente toque real debido al castillo que se alzaba en esta comunidad, había una gigante placa de una extraña pero resistente aleación, esta se erigía entre un pequeño pueblo minero marginado entre colinas, era la puerta al reino de fuego que perdía la fuerza de seguir conteniendo a los gigantes ígneos, pero que aún era lo suficientemente fuerte para prohibir el completo escape de Surt.

De ella brotaba lava, y en unos minutos después, una espada la atravesó, era Surt en su forma centauro quien sentía la relativamente fría temperatura del mundo humano. Pasó un poco más de tiempo para que este pudiera salir por completo, aproximadamente unas dos horas, lapso de tiempo en el que Hrod-ward se encontraba bebiendo un café en París, siendo interrumpido por una chica de su misma edad, que se sentó frente a él con toda confianza, a pesar de ser desconocida para él, mirándolo fijo y sonriéndole con picardía.

- Si eres lo que creo que eres te pido que te retires, no soy lo suficientemente idiota para pagar por sexo. -

Dijo el Fénix a la mujer mientras terminaba de beber su café, entonces notó que por un momento la velocidad del mundo se estaba distorsionando, ahora todo era más lento, no tardó en notar que detrás de la misteriosa jovencita se formaba una gran columna de fuego, que se expandió hasta llegar a ellos, cubriéndolos y dejándolos a todos muertos, menos al Fénix, quien solamente había perdido un brazo.

Gruñó entre dientes debido a su mutilación, retorciéndose entre las llamas y escombros, fue entonces que vio que la chica estaba de pie frente a él. Ilesa.

- ¿¡Quién eres y porqué has hecho esto!? -

- Yo no hice nada, Surt está decidido a iniciar el fin de la humanidad. -

- ¡No bromees conmigo, zorra maldita! -

- Puedes creerme o no si tu quieres. Toma mi mano y te llevaré a detenerlo... O puedes quedarte aquí y seguir gritando... Vamos, no tienes otra opción. -

Dijo aquella joven a Hrod-ward, parecía que ahora detrás de ella la sombra de un reloj aparecía, tal vez como muestra de que ella podía regresar en el tiempo.
Y aunque a Hrod-ward no le gustaba la situación de tener que creerle, ella tenía razón.
Así que, sin el más mínimo remordimiento, tomó su mano y ahora habían retrocedido tanto en el tiempo que estaban justamente una hora antes del cataclismo, cuando Hrod-ward apenas iba a pedir su café. Se levantó y salió del establecimiento, yendo a la dirección de la que notó aquella gigantesca y veloz explosión, siendo discretamente seguido por aquella mujer. Hrod-ward no la recordaba a ella, pero sí a lo que el debía proteger y lo que debía detener.
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Re: Preludio al Ragnarök. [Aumento a rango de oro]

Mensaje por Narrador el Dom Nov 08, 2015 11:35 am

Usó su velocidad de Saint para poder llegar ahí en un tiempo rápido, pudo ver la placa gigantesca que comenzaba a arder, y que, en su centro, un furioso Surt falso se retorcía para poder salir, para entonces, Hrod-ward ya se había puesto la armadura de Fénix.

Las dos horas terminan y Surt logra salir completamente de la placa, puede ver al Santo de Athena pero no le importa, es demasiado pequeño y efímero para el.

A su paso, las casas de madera que estaban en ese valle minero comenzaron a incendiarse, menos mal que era un pueblo fantasma.

Hrod-ward por otro lado miraba a su nuevo oponente con una contundente confusión, sin embargo sabía que debía luchar contra ese monstruo.

- Lo lamento, no puedo dejar que destruyas todo este lugar. -

Dijo a Surt pero este lo ignoró. El gigante comenzó a reunir su poder, se preparaba para la explosión, pero entonces Hrod-ward, que había recuperado su brazo al momento de regresar en el tiempo, lo golpeó con su puño directamente en el centro de la cara, haciendo que el falso Surt retrocediera unos pocos pasos.

- Humano... ¿Quién eres? -

- Hrod-ward de Fénix, Santo de Athena. -

- Santos de Athena... Los estorbos de los dioses... Hasta donde me han contado, las armaduras de dichos guerreros son de oro. ¿Intentas tenderme una broma? -

- Tranquilo, perro chamuscado, si no puedes conmigo, ¿qué harás tu contra un Santo dorado? -

- Bastardo infeliz... -

Surt entonces se precipitó hacia Hrod-ward con la espada por delante, pero ahora, la velocidad de Hrod-ward era más rápida, por lo que, pudo usar las alas de la armadura de Fénix para sobrevolar la cabeza de Surt por detrás de la confundida mirada del gigante.

- Morirás como un cerdo arrogante... ¡Nube de Asedio! -

El gas corrosivo se precipitó en forma de lanza gigante hacia Surt, quien al notar eso, la golpeó con su espada, pero el punto de hacer eso era comprimir el gas más corrosivo, en la punta, algo que periódicamente debilitaría el pétreo cuerpo del gigante y su ardiente espada.

Surt entonces emitió un rugido que alzó la tierra e hizo que las casas de ese poblado salieran volando, Hrod-ward alcanzó a salir de la explosión, pero no lo suficiente para evitar ser golpeado por un rayo de calor que lo derribó, estando en el suelo estuvo a punto de ser rematado por la agresiva espada del gigante, pero entonces Hrod-ward logró quitarse de ahí, retrayendo sus alas ágilmente y haciendo un giro rápido, sin embargo el empuje de la espada al golpear la tierra fue lo suficientemente fuerte para lanzar al Fénix hacia arriba, donde recibió un golpe con la muñeca por parte de Surt, dicho ataque lo lanzó hacia una casa, atravesándola completamente, logrando derrumbarla del golpe.

Hrod-ward entonces volvió a levantarse y desde ahí lanzó su Hou Yoku Tensho hacia Surt, pero que fue ineficaz contra el gigante de fuego.

- Si este cuerpo estuviera solamente compuesto de roca probablemente me habrías derrotado, pero usar fuego contra el rey de los gigantes ígneos no es una idea muy brillante, si quieres derrotarme deberás utilizar una llama más fuerte de la que yo pueda ocupar. -

Hrod-ward caminó tambaleante hacia el gigante de fuego, la armadura comenzaba a romperse, pero a su vez presentaba un brillo dorado, ¿era el cosmos que la santa de Aries había ocupado para repararla?

Hrod-ward entonces comenzó a crear nubes de asedio con forma de dagas, eran cientos y apuntaban hacia Surt, eran ahora un poco más sólidas y concentradas, ahora poseían un efecto que les hacia detonar bajo dos condiciones; la primera era que debían ser sometidas a un calor suficiente, y la segunda era simplemente que Hrod-ward las hiciera detonar ya sea con su calor propio... O el de su enemigo.

Las dagas se lanzaron hacia el gigante de fuego, la concentrada punta de estas se clavaron un poco dentro de Surt, y estas paralizaron un poco el movimiento del mismo gigante.

Cuando Hrod-ward activó el efecto detonante, una gigante explosión se tragó tanto a Surt como a Hrod-ward por igual.

Sólo que esta se elevó hacia arriba, dejando que el pétreo cuerpo de Surt se paralizara debido al cambio de temperatura repentino, sus llamas se apagaron por un momento, momento en el cual un debilitado Hrod-ward cuya armadura se había roto por completo, se lanzó hacia abajo del gigante de fuego, propinando un fuerte golpe que lo levantó cerca de tres metros, su velocidad aumentó, era ahora más cercana a la velocidad de la luz.

La caída de Surt era lenta a como la veía Hrod-ward, que ahora veía las cosas teniendo la velocidad de un Santo de Oro, permitiéndole elevar su cosmos a un punto milagroso en el que la armadura de Fénix volvió a repararse a sí misma, pero ahora estaba recubierta de oro, era la armadura dorada de Fénix.

Mientras esto ocurría, Hrod-ward cargaba su Hou Yoku Tensho con aún más poder, lanzándolo directamente hacia Surt que se encontraba alineado a la placa de fuego, atravesándolo por el pecho, fue entonces que la voluntad de Surt salió del cuerpo pétreo de cuatro patas con forma de una llama blanca, e intentó dirigirse hacia la puerta al mundo de fuego, pero esta había sido destruida y atravesada también por el Hou Yoku Tensho de Hrod-ward. Ahora no había forma de volver al muspelheim de Surt.

En vista de que no le quedaba más que luchar contra Hrod-ward, este volvió a su cuerpo pétreo.

- Fénix, lo único que logras es postergar lo inevitable. ¡Morirás por ser tan insensato! -

Entonces Surt comenzó a autodestruirse, llamas blancas aparecieron saliendo de sus grietas.

Entonces Hrod-ward se arrodilló y extendió sus brazos hacia en frente, cualquiera diría que intentaba hacer la exclamación de Athena el sólo usando solamente la posición del centro, pero así concentraba el poder de la explosión de Surt, comprimiéndola para que esta sólo afectara a su enemigo. Y lo logró.

Sentía sus huesos romperse y sus músculos desgarrarse, pero el fuego cesó y entonces apareció la misma jóven de antes a curar sus heridas cuando este cayó.

- Lárgate, no necesito tu caridad. -

- Sip, la necesitas. -

- ¿Quién eres? -

- En algún momento lo sabrás. -

Entonces ella levantó a Hrod-ward, y pasó el brazo del Fénix detrás de su cuello para poder cargarlo. El brillo de la armadura de Fénix se volvía a su color normal y Hrod-ward había dejado de hacer preguntas.

Horas después, un emisario de los brujos malignos antiguos apareció y se llevó la flama blanca que contenía la voluntad de Surt en un recipiente. Tal parece que el enfrentamiento con Surt era algo planeado, correspondiente a algo más grande orquestado por los hechiceros antediluvianos.
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