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Tormenta (Evento)

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Tormenta (Evento)

Mensaje por Lancelot el Lun Ago 01, 2016 2:30 pm


El día era bastante relajado, el cielo estaba completamente despejado mientras las aves trinaban en el firmamento color azul añil mientras unas esponjadas nubes la brisa era agradable mientras las calles estaban ligeramente transitadas, el entramado de las calles de aquella ciudad, Kaus, era un tanto intrincado con caminos estrechos con espacio suficiente para que pasen dos autos e inclusive varias callejuelas entre edificaciones que resultaban muy estrechas y oscuras, las casas estaban hermosamente adornadas demostrando que sus habitantes tienen un buen gusto para la decoración de sus viviendas. Sin embargo, aun cuando aquel remanso de paz estaba completamente sumido en una onda de total y absoluta normalidad, la brisa levemente comenzó a cambiar con un giro que impulso el viento del oriente con fuerza dejando ver en la distancia una enorme nube oscura similar a los bancos de nubes de tormenta pero algo era diferente, esta era aún más oscura, no se percibe el cambio en la humedad las aves comienzan a buscar refugio, parecen espantadas algo que para algunos vecinos no parece pasar inadvertido.

En un pequeño café, se encuentra un hombre tomando una gran taza de capuccino, sentado en una silla de mimbre reposa la taza sobre una mesa de color blanco a la sombra de una sombrilla de color crema, aquel hombre estaba ataviado con un jean azul marino, zapatos de cuero negro, una camisa blanca de mangas largas y gafas de sol, era la primera vez para él estar en aquel mundo todo era nuevo, fascinante y le encantaba todo aquello que no podía ofrecerle Asgard pero aquel mundo exterior sí.

Este lugar es tan hermoso, y tan nuevo creo que si Asgard conociera el café estaría más despierta por la mañana…-notando el cambio en la temperatura y la presencia de la nube-¿Qué será eso?-notando como la brisa cambia-

Sin embargo, ¿Cómo llego él a ese lugar?, después de un par de meses entrenando uno de los guardias se adentró en el lugar de entrenamiento del ahora llamado Dios Guerrero, una carta escrita de puño y letra del sacerdote de Odín Frey a todas estas Lancelot aún no se había presentado ante él ni ante sus demás camaradas debido a que él no se llevaba bien con compañeros o figuras de autoridad, en aquel denso bosque lee el comunicado en el cual le indica que deberá partir a la ciudad de Kaus a investigar, aun no sabía que debía investigar pero debería salir de Asgard y sus dominios así que ¿Por qué no?. Tenía apenas dos días de haber llegado, el recorrido le resulto un tanto interesante ya que el lugar era muy diferente al reino de Odín.

Volvamos a lo que importa, ¿Qué trae consigo aquella enigmática nube?, a medida que se emplaza sobre el poblado notaba como el viento se hacía más y más constante, la misma nube parecía moverse con vida propia para así romper con su silencio, un estruendo sacudió todo haciendo que el relajado hombre mirase hacía arriba enarcando sus cejas con cierta intriga mientras tomaba un nuevo sorbo de aquel néctar que le resultaba tan adictivo. Nuevamente un estruendo sacude todo y repentinamente se comienzan a precipitar descargas eléctricas, relámpagos que rasgan el aire en todas direcciones, el pánico se apodera del lugar la gente corre por su vida mientras los negocios buscan cerrar sus puertas, él permanece tranquilo pero en eso una centella impacta la sombrilla que le resguarda, rápido y ágil salta de la silla aterrizando a un par de metros de está notando como aquellos muebles que le brindaban tanta comodidad ahora estaban incendiándose, una verdadera pena cerrando sus ojos baja el rostro solo para sentir como su pecho algo caliente le comienza a incomodar, al abrir los ojos nota que el contenido de la taza le ha caído sobre la ropa, la camisa blanca ahora tiene una gran mancha color marrón y al simple tacto le quema la región del pecho. Tomando con su dedo índice y pulgar la tela, solo se muestra serio levantándose lentamente con una expresión bastante molesta.

¡¿PERO QUÉ DEMONIOS!? ¡RECIÉN LA HABÍA COMPRADO! Y ¡QUEMA!-grita molesto-Esta gente es idiota, en vez de correr como borregos deberían refugiarse en los edificios… esa nube no es natural… algo anda mal-dice mientras se sacude un poco la mancha del café en su pecho-

La gente continuaba gritando, el pánico se apoderaba de ellos corren por doquier pero varios eran impactados por las centellas proyectándolos hacia cualquier edificación u objeto cercano, no podía creer que sucede pero debe ser por eso que el sacerdote le enviara a aquel lugar; silente comienza a caminar en dirección a la multitud que intenta escapar despavorida, cerrando sus ojos lentamente aquella aura color blanco nieve se manifiesta impulsándose al frente cada pisada que dejaba detrás de él mostraba una leve escarcha, mientras avanza coloca bajo resguardo a varias personas evitando las descargas que se precipitaban del firmamento y así que la cantidad de perdidas fuese mayor.
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Re: Tormenta (Evento)

Mensaje por Narrador el Jue Ago 04, 2016 2:20 am

Ese día de infames lluvias y tempestad una joven doncella yacía sentada en una mesa dentro de un pequeño establecimiento, de portentosa cabellera rubia y porte refinado pero que a la vez transmitía una sensación de coraje y poder como si un aura casi imperceptible la rodease, aunque no a una escala demasiado potente; sólo parecía que estaba pasando el tiempo bebiendo un frappé, pero cuando oyó el comienzo de aquel griterío que precedería a la algarabía general de la ciudad fuera del establecimiento ella simplemente sonrió, ni siquiera se inmutó cuando decenas de vidrios adyacentes se rompieron y penetraron en la tienda furtivamente junto a varios tipos de escombros de diferentes tamaños, lastimando a muchas personas con excepción de un individuo de apariencia singular no muy lejos de donde ella se encontraba, tal vez a unas tres mesas de distancia, se le veía más enojado por ver sus ropas sucias en lugar de preocuparse tan siquiera un poco por la cantidad de civiles heridos a su alrededor, pero, tal vez, podría ser que simplemente no se había percatado de su entorno. De cualquiera manera, ella sabía que aquel hombre frente a ella no era un ser ordinario, en muchos sentidos. Con coquetería se levantó de su lugar inicial y avanzaría con pasos rimbombantes para posicionarse al lado del individuo; llevaba una falda larga propia de la época victoriana, aunque, porqué no decirlo, le quedaba de maravilla ese atuendo: sus piernas se exhibían con cada paso que daba, finas y delicadas ante la mirada mas aun al tacto podrían denotarse como algo irresistible y sensual, aunque esto no sería posible. Al menos no para ningún hombre en esta aburrida ciudad.

Una vez alcanzada la mesa del contrario ella trataría de iniciar una conversación con su voz dulce y seductora, dirigiéndose clara y firme hacia su receptor; su voz era melodiosa cuan ángel cantando pero en el interior reservaba cierta malicia propia de un demonio blasfemando:

Oh, señor mío – dijo ella, con falsa preocupación. – Yo soy la dueña de este local, mi nombre es Mónica Cervantes. ¿Acaso está herido en algún lugar? Es mejor que se retire, parece que algo está sucediendo en la ciudad. – Mientras hablaba se remarcaban los pómulos de sus mejillas, rosados y perfectos como los de una modelo de lencería; sus intenciones podrían intuirse como buenas para cualquier otra persona, no habría problema mientras ella no revelase su verdadera cara por sí misma… pero, cuando iba a depositar su provocativa mirada en aquella esbelta figura, tan escultural que había sido ante sus orbes azules como el vasto cielo, su expresión cambiaría por completo cuando se encontrase con que había sido totalmente ignorada. La vergüenza y la rabia cruzaron sus facciones en cuestión de segundos antes de volver a tranquilizarse, pues no sabía qué le molestaba más: si el haber sido ignorada o que ella no se diera cuenta de esto por dejarse sumir en sus malos y perversos pensamientos. Lamentablemente tendría que dejar escapar su estrés con un suspiro, ya que era algo habitual de su vida cotidiana el perderse en sus ensoñaciones y fantasear estando despierta: tenía esa mala costumbre y ya estaba acostumbrada, pero aquel hombre no sabía en qué se había metido. Ella era una persona muy vengativa, a fin de cuentas, poseía un temperamento explosivo que le hacía resaltar entre sus compañeros; sin darse cuenta comenzó a denotar su escote con orgullo, prominente y que nada tenía que envidiarle a otras mujeres mientras una sonrisa tenuemente libidinosa cruzó sus labios carmines aunque desaparecería con la misma facilidad con la que había aparecido, pues, a fin de cuentas, todavía era consciente de cuál era su misión en aquel lugar. Era una pena, pero tendría que hacerse cargo de él... y no de la forma en que ella deseaba. Debía destruirlo rápido antes de que se convirtiera en una amenaza para ellos y sin más dilación se lanzaría hacia las afueras del establecimiento, (que en realidad sí era suyo), tomando el mismo camino por el que había desaparecido ese guerrero de cabellera castaña, rastreándolo con facilidad gracias al fuerte cosmos que él poseía.

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Re: Tormenta (Evento)

Mensaje por Lancelot el Dom Ago 07, 2016 9:09 pm

Las tinieblas se habían apoderado de todo, mientras un aire frío recorre las caóticas calles que parecían ser limpiadas por las potentes y rápidas centellas que se precipitaban de los cielos, pocos habían permanecido en los locales pero ante el desconocimiento de lo que ocurre era normal que el pánico se apoderara de aquellos que no tenían la prudencia suficiente como para advertir lo que sucedería en caso de salir a aventurarse en las calles. Pero, para aquellos que corrieron el riesgo la suerte no parecía estar del lado de todos, varios observaban como las centellas caen por doquier hiriendo o evitando que las personas continúen el camino que habían trazado, todo esto sucede mientras los postes de luz lentamente comenzaban a encenderse para comenzar a develar aquella escena que las sombras ocultaron, los suelos de la calle, plaza, caminerias todas estas mostraban los impactos de las centellas algunos árboles también estaban partidos a la mitad o incendiándose, el caos lentamente comienza a sumir al pequeño poblado en prisionero en sus propias casas y comercios.

El viento comienza a detener su fuerte soplar, el cielo se torna más y más violento mientras las nubes asumen una tonalidad gris y violeta arremolinándose, las personas que eran puestas a salvo luchaban con la incertidumbre de saber si sus seres queridos estaban bien, sacando sus teléfonos discaban a sus hogares solo para percatarse que las líneas estaban caídas, un extraño fenómeno electromagnético se estaba gestando, el temor se apoderaba de las personas cuando observaban los ojos de aquellos que les acompañaban presas del miedo sin saber que ocurría.

A todas estas no se había precipitado lluvia alguna, ni siquiera el trueno había resonado, aquellos pensamientos comenzaban a mostrarse en la cabeza del silencioso hombre que continuaba recorriendo lo más rápido que podía las calles salvando a la gente, pero al regresar a la plaza observo algo extraño, aun con todos aquellos relámpagos precipitándose una mujer estaba fuera a unos varios metros a sus espaldas, su aspecto era muy elegante, su nívea tez contrastaba con el dorado de sus cabellos y lo profundo del azul de sus ojos, su belleza no era algo que pudiese pasar inadvertido pero no era su aspecto lo que le generaba sino si actitud. La expresión de su rostro cambio un poco, ya no estaba tan preocupado o alterado por que su camisa blanca se había arruinado, estaba ligeramente relajado porque comenzaba a suponer, esa cualidad humana, curiosa pero a veces efectiva; la forma en que estaba de pie como si nada y que aquellos relámpagos no se precipitasen sobre ella le dieron a entender que quizás, podría darle respuestas.

Con pasos relajados comienza a caminar en dirección a la fémina, pero aun cuando su expresión evocaba la de un relajado hombre sus sentidos parecían estar a flor de piel debido a la adrenalina que sentía que recorría todo su cuerpo,  no era por el temor o pensar que algo le podría suceder a las personas, sino que era la emoción por poner a prueba su entrenamiento y ver si ya podía catalogarse como un guerrero de élite, actualmente era excelente usando sus puños y patadas pero el uso de las técnicas que había estado perfeccionando aún estaba por verse. Sus pisadas resonaban en la vacía plaza mientras se podían escuchar gemidos y sollozos de aquellos que permanecen cautivos en los edificios; a medida que avanza solo se puede ver como un relámpago se precipita y como un espejismo él aparecía al lado de donde caía el mismo, finalmente alcanza a la mujer mostrándose despreocupado él solo baja la mirada llevando ambas manos toma su camisa observando la mancha se muestra indignado moviendo su cabeza de un lado a otro negándose a creer en lo que estaba viendo suelta la tela alzando la mirada observa a la mujer de apariencia inmaculada mostrando una leve sonrisa burlona sus ojos brillan con cierta arrogancia.

Creo que es un clima muy loco el que tienen ustedes por acá creo que como lo llaman ustedes ¿Zeus? Se volvió loco, aunque no sé si me puedes entender.-Habla en el dialecto Asgardiano, después de todo era el único que conocía, tenía poco tiempo manejando idiomas extranjeros y si acaso les entendía poco a los lugareños, llevando sus manos a los bolsillos de su pantalón, nuevamente dirige unas palabras hacia la mujer-Bueno, ¿Sabes que sucede acá?, yo la verdad soy nuevo en todo esto y no entiendo qué demonios sucede acá. Creo que se dice así ¿no?...-pregunta mientras saca su diestra del bolsillo extendiéndola con el brazo semi flexionado, la palma de la mano hacia arriba, el dedo índice apuntando a la mujer mientras que el pulgar estaba extendido y los restantes ligeramente flexionados sin cerrar la mano-

La distancia que les separaba no era mayor a tres metros, pero aun así, podía sentir algo más en ella, una extraña paz y tranquilidad ¿sería uno de esos llamados Santos o algo más?, él solo estaba ahí para obtener respuestas, regresar a Asgard y luego bueno ver qué demonios tendría que decir ese Representante de Odín al que ni siquiera conocía. Un ligero escalofrío comienza a recorrer su espalda, no parecía estar del todo seguro pero aquellos escalofríos que ocasionalmente sentía no eran un buen augurio, aquella mujer aun cuando no parecía para nada amenazante, podría resultar ser una verdadera prueba de fuego para saber si tiene o no lo necesario para aquel puesto, tragando grueso afila su mirada mientras una sonrisa burlona aparece en su rostro dejando ver una leve ansiedad por entrar en combate, quizás ella solo era una fachada de algo o alguien más pero debía averiguarlo, el cielo sobre ellos continuaba tornándose más y más oscuro mientras que todos observaban expectantes los siguientes acontecimientos.

Sutilmente deja escapar un suspiro mientras su sombra es proyectada por las luces del alumbrad, a lo lejos solo podía escuchar como las centellas continuaban precipitándose como jabalinas blancas que buscaban mantener a raya a aquellos cautivos ciudadanos, aquella expresión en su semblante estaba marcada por las ansias de entablar un combate podía sentirlo en su sangre, esas ganas de entablar combate eran cada vez más fuertes en lo más profundo de su ser y eso era algo que solo un Vikingo conocería.
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