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Ru-ru-ruuuuuunaways

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Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Metal Napper el Lun Ene 23, 2017 8:25 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Calle abierta, de noche. Los faroles iluminaban una tarima frente a la que se paraban cientos de personas, esperando el inicio de un concierto programado para una banda pop que había pegado duro con su ultimo sencillo. Murmullo, movimiento, expectativa en los asistentes, la mayoría de los cuales tenían cabellos multicolores - esa era la moda en los últimos años, una que parecía no se iría con prontitud. Tras unos minutos las miradas se levantaron, pues una banda se instaló en el escenario; batería, bajo, dos guitarras. Con pasos cortos, uno de los miembros que llevaba una de esas dos guitarras se adelantó, tocando el micrófono. Uno, dos taps le dio, provocando un sonido penetrante al que, curiosamente, ya estaban acostumbrados.

-Buenas noches querido público, hehe.- dijo aquel de cabello en un mohawk verde chillón y lentes oscuros, la camiseta negra con letras grises metida en el pantalón de hebilla con un cráneo en relieve. -Oh, veo que tenemos una excelente recepción. Uuh. Sí sí, se ven geniales chicos.- su voz era suave y realmente, un poco boba; nada apropiada a la apariencia que mostraba al frente de la banda. -Bien, quiero presentarme. Soy Metal Napper y estos chicos atrás son mis compañeros, juntos somos Corpsegod y, pues, seremos el acto de apertura. Claro, no somos a lo que están acostumbrados y la verdad, nos disculpamos si nuestro género no es lo que esperaban - pero aquí estamos como acto de apertura para una gran amiga que, como saben, es una verdadera estrella.-

El asunto era, que en realidad, no todos iban para ver el acto pop. Él y la banda estaban de tour, o mejor dicho, se habían desviado para hacer un favor. Y sus fans, los pocos que tenían y que estaban haciendo el tour con ellos, estaban en el público - destacando por sus trajes negros, chaquetas de cuero y aspecto general de peleadores underground. El resto...el resto sí eran fans del pop. Bolsa mixta, eso era.

-Espero que lo disfruten y si no, solo serán unos diez minutos.- sonrió con suavidad, sus mejillas infladas. -Esta va para ustedes.-

Todas las luces se apagaron. Entonces, comenzó la música.

Primero sonó la batería, marcando el ritmo. Fueron notas simples, al punto. Tras cinco segundos se volvió más complejo, añadiendo platillos y choque de baquetas. Luego vinieron los demás, creando un sonido un tanto caótico que sin embargo, comenzó a "ordenarse" al minuto. Cuando pasó el segundo sesenta y seis, comenzó la vocalización: un rugido hondo, perforador, de una voz profunda como un abismo; su origen: Metal Napper, que fue iluminado por un reflector. Su boca estaba cerca del micrófono, formando una O perfecta de la cual seguía manando aquel rugido musical. La nota duró un poco más y al ser silenciada, los cuatro dejaron de tocar. Una pausa. Entonces, reiniciaron la parte instrumental - esta vez el doble, no, el triple de complicada que la vez anterior. Y en lugar de esperar más para vocalizar, Napper rugió seguido, cantando una lírica casi incomprensible que era bastante clara para los asistentes "underground". Sus manos a la vez, se movían como serpientes sobre las cuerdas, la pastilla yendo y viniendo. Rugido en un rif de guitarra, en un golpe de platos, en un bajo y luego, cuando llegaron al crescendo, otro que fue incluso altisonante comparado a los anteriores. Una vez llegaron a la marca de los tres minutos treinta y algo, entonó un rugido potentísimo, finiquitando la canción acompañado de sus compañeros de banda con un 'pampamPAM PAMPAM'.

Para su sorpresa, el público aplaudió. Aplaudió con fuerza, y sinceridad. Eso sí no se lo esperó.

-Woah woah ¡gracias!- agradeció levantando la mano. Tenia la pechera sudada, aunque fueran unos pocos minutos de tocar. No era para menos, aquellos acordes eran como querer manejar un auto y contestar el teléfono mientras le cambiabas un pañal a hijos gemelos en el asiento trasero, fijándote de no chocar contra el rig que amenazaba con aplastarlos a todos porque iba borracho y dando serpentina. -Haha. Son geniales ¡Son genialeeees!- su voz se había vuelto profunda, aunque no tanto como en sus vocalizaciones anteriores. El público volvió a rugir. Napper rio. -Aaah. Sí, son geniales. Sí sí sí. Por eso les voy a pedir un favor: no digan nada, pero la siguiente canción es parte del álbum colaborativo que vamos a sacar juntos, Corpsegod y nuestra anfitriona, en unos meses - shh, no digan nada. Es un secreto.- les hizo la seña a los demás, quienes comenzaron a tocar. Él por su parte, comenzó a entonar.

En aquel caso, no fue una de death metal (moderada para no ser tan...gráfica) sino una más experimental. Napper emitió su vocalización profunda, aunque moderada para simular el inicio de un coro religioso infantil. Un oxímoron vocal. Corpsegod tocó, una instrumentalización de quemado lento, operística. Luego siguió un alza en ritmo, además de intensidad en su voz. A su alrededor, empezaron a colarse los miembros del equipo de su amiga, instalando los teclados y los bailarines del número conjunto de apertura. Cuando vocalizó la lírica que marcó el inicio del nuevo ritmo, Rin se le unió - sus voces mezclándose de manera extraña y no por eso, menos efectiva. Luego comenzaron los gritos y con ellos, la unión del pop con el metal. Gritos operísticos, híbridos de una coral clásica con todo lo foráneo del underground y claro, el eco del pop de Rin.

La canción duró casi cuatro minutos. A un cuarto y medio del todo, se detuvo, clásico parón entero que precedió a más música y movimiento de ambos artistas. Reflectores, luces, todo era un espectáculo fuera de lo esperado para una tarima como aquella. A su vez el público se descontroló, todos saltando de puntas como Napper y Rin.

-¡YAAAAAAAZZZZZZZZZZZZZ! GRACIAS AMADO PÚBLICO ¡LOS ADORAMOS! ¡GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD! AHORA LOS DEJAMOS PARA LA VERDADERA ESTRELLA. CON USTEDES...RIIIIIIIIIIIIIIIIIN.- presentó Napper, su equipo retirándose tras el último riff. Su última palabra, el nombre de su bff, la pronunció con su vozarrón característico y con ella, la multitud enloqueció por completo.

Había logrado una buena apertura.

'Suerte' le dijo sin hablar a Rin, con una palmaditas en su hombro. Saltando de puntitas, se perdió tras bambalinas.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Rin el Mar Mar 07, 2017 6:41 pm

Habiendo concluido los asuntos del concierto, Rin finalmente fue libre de regresar al hotel, donde estaban esperándola Cesar junto a los invitados. Con una amplia y totalmente natural sonrisa, manteniendo la gracia que le caracterizaba, la joven cantante entró a la habitación y se encontró con ellos ya acomodados en la sala. Los vio allí y tras posar la vista en la chica de cabello rosa, a quien había oído cantar y debía admitir que se oía agradable, no pudo evitar asombrarse al notar el sorprendente parecido que tenía con ella —por no decir que, exceptuando algunos diminutos detalles, eran idénticas—, lo cual le llamó mucho la atención.

Sin embargo decidió no hacer ningún comentario respecto a eso, así como tampoco sobre el verdadero motivo que los había llevado a reunirse allí, y decidió enfocar su atención en los presentes.

Al fin estoy aquí. Gracias por la ayuda, Cesar —exclamó con ánimo, agradeciéndole después a su amigo por haberle hecho el favor de guiar a sus invitados a la suite del hotel. Después de dirigió a ellos—. Bienvenidos sean, lamento haberles hecho esperar. Debo admitir que estaba muy ansiosa por conocerlos, es un gusto —se acercó a ellos para saludarlos—, pueden llamarme Rin. ¿Ya conocieron a Cesar, verdad? Es una persona genial —rió—. Somos muy buenos amigos —agregó, e hizo una pequeña pausa en sus palabras para después continuar—. Espero estén sintiéndose cómodos, cualquier cosa que deseen sólo háganmelo saber —dijo mientras se dirigía al minibar— ¿Gustan algo de beber? —les preguntó a todos, incluyendo a Napper, nombrando las distintas bebidas que tenía para ofrecerles. Conocía lo que él acostumbraba beber pero quizás prefiriera otra cosa. Tomó las botellas, vasos, y al poco tiempo llevó todo a la mesa de la sala—. Tengo unos pastelillos recién salidos de la cocina. Están deliciosos —dejó un par de bandejas de metal en la mesa—. Sírvanse lo que quieran, siéntanse libres —dijo al tiempo que destapaba las bandejas y revelaba unos pastelillos de distintos sabores que se veían muy apetitosos—. Y... ¿son de por aquí o han venido con algún motivo en particular? —preguntó con curiosidad, ya que no todos los fans que habían estado presentes en el concierto eran de esa parte del mundo. Le interesaba saber más de ellos—. Los vi a ambos en el concierto y me preguntaba si han venido juntos. Espero se hayan divertido, por cierto —añadió riendo con un toque de gracia mientras tomaba un pastelillo.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Yuya el Dom Mar 12, 2017 10:28 pm

- - asintió Yuya rápidamente cuando las puertas del ascensor se abrieron. -Wow, qué bonito- dijo Yuya, pegándose a una de las ventanas, emocionado por la vista espectacular que tenían sólo para ellos. La canción de Rin lo hizo vibrar como en el concierto, regresando al lado de Yuzu para escucharla. Cuando su chica comenzó a cantar la misma canción, Yuya se quedó ahí, mirándola con ensoñación y con el rostro recargado en sus manos.-Canta para mí, Yuzu- le pidió del mismo modo en el que lo hizo el día en el que la rescató del horrible lugar en el que la tenían encerrada. Su melodiosa voz lo había invocado en esa ocasión. Volteó cuando el chico de Mohawk señaló a una dirección detrás de él, poniéndose de pie al ver a la cantante, sintiendo una mezcla de nervios y emoción burbujeando en su estomago, aunque, cuando la estrella les ofreció comida, la pena se esfumó. Dejó de verla como una idolo de masas para convertirla en amiga en su cabeza. -¡Muchas gracias!- agradeció el paladín antes de arrebatar dos postres de la bandeja que la anfitriona les ofrecia, dando una mordida a un pastelillo que tenía en una mano y lamiendo el betún del que sostenía con la otra.


-¿Son buenos amigos? Es chistoso, no parece que tengan gustos similares. Forman un duo llamativo en verdad. ¿Estás bromeando? ¡Tu concierto nos encantó!, es fuera de este mundo, ¿verdad Yuzu? Las luces, los gritos, la gente conectándose con la música. Ni siquiera te conocía y ya soy tu fan, también del amigo del Mohawk- dijo con un chillido de emoción, recordando el momento en el que dos estilos de música completamente distintos se fusionaron. -No somos de por aquí, estamos de viaje. Ambos nos conocimos en Grecia y desde entonces no nos hemos separado- Yuya sostuvo la mano de Yuzu tras decir eso, mirándola con amor.

-La historia de cómo nos conocimos es graciosa. La escuché cantar una canción en el balcón de su habitación desde la calle, me embobé y caí en un rosal. Me llene el trasero de espinas, es algo muy doloroso. Debieron ver la cara del jardinero, parecía que quería asesinarme- rió, recordando que había aplastado el jardín del Santo de Piscis alrededor de la torre en la que mantenían encerrada a la doble de Athena durante el escape.

Miró a Yuzu por un momento y después volteó en dirección a Rin.-Son idénticas, como hermanas- dijo con una sonrisa. Vio el parecido con Yuzu cuando anunció a los ganadores, pero al tenerla de cerca pudo confirmarlo: era igual a su novia, con pequeñas diferencias que eran mínimas, aunque suficientes para distinguir a una de la otra.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Metal Napper el Lun Mar 27, 2017 8:15 pm

/Doce horas antes/

-Es lo bueno de estos salones privados Rin, te traen cosas de tomar y tienen buena comida.- dijo Cesar. En ese momento Rin y él se habían reencontrado para dos cosas: cumplir un pendiente con la disquera y ejecutar el plan pedido por Saori Kido. -Es más de lo que veo a diario. Es más de lo que tu ves a diario.- se rió, haciendo referencia casual a la distancia de presupuesto entre ambos para tales locaciones.

Por supuesto, en aquel caso, la tarjeta de la fundación Graad era la que pagaba el alojamiento privado donde se reunieran. Todo por la misión. Cesar levantó su vaso de cristal con bourbon, brindando.

-Ahora tracemos el plan.-

/Ahora/

-El placer es todo mio Rin.- contestó Cesar con una sonrisa, aunque incómodo. -Bourbon para mi.- pidió cuando Rin le ofreció algo de tomar, sabiendo que esta sabría su elección. Rin, siempre tan educada — era todo un encanto y la razón por la que había aceptado esa misión, aparte de ser encomendada por la misma Saori.

Por supuesto, su vaso no tardó en llegar y más claro aún, él no tardó en darle un sorbo largo, oyendo lo que decían los demás.

-Por favor, llamenme Napper o Nappy. No Cesar.- pidió levantándose momentáneamente los lentes oscuros, enfatizando la petición con sus ojos verdes. Era el primer momento en que hablaba con seriedad. Incluso, 'amigo del mohawk' era mejor a que le dijeran Cesar. -¿Grecia uh?- musitó, dándole otro sorbo al bourbon.

/Once horas antes/

-¿Qué pueden lograr dos de plata si uno de los héroes de oro no los pudo atrapar? Supongo que habrá que ser creativos.- dijo paseándose alrededor de la mesa, dándose toques en la frente mientras pensaba un plan.

-Hay que mantenerlos en un lugar público, pero aislado. Quizá una habitación de hotel. Es un riesgo, pero no creo que vayan a tirar alguna técnica para matar gente en un espacio donde puedan herir a colaterales. O quien sabe – se supone mataron al santo de búho y bueno, esa constelación no existe.- comentó. Lo único que sabían era que habían huido de una torre y mataron al supuesto santo de búho, cuyas estrellas no estaban en el mapa estelar. -¿Puedes hacer una de esas loterías de público para meterlos en una suite y cumplir la meta? Creo es lo más sensible. Aunque...— miró su vaso de bourbon. —puede que se te ocurra algo mejor que eso.- añadió riendo.

Luego suspiró, dando otro sorbo.

/Ahora/

-Hehehehe.- rió, pensando en la cara de Piscis - que suponía, debía ser como un Adonis en ropaje escamado. La verdad, no había visto ni a uno solo de los grandes doce. Luego, el comentario sobre la igualdad de ambas. Y mentira no era, básicamente doppelgangers.

Igual Rin era más bonita.

-No son tan iguales. Rin tiene la nariz un poco más...ah, no. Es el reflejo.- observó Cesar terminándose el vaso de bourbon con una risita. -Y...Grecia ¿verdad? Supuse que la conocían.- dijo de pronto, mirando a Yuzu de frente - aunque indeterminable, pues seguía con los lentes puestos. -Para una fugitiva del Santuario no se esperaría menos.-

/Nueve horas antes/

-Vas a tener que ser la incógnita Rin. Este rostro— dijo paseando la mano delante de su cara. —es perfecto para el agresivo perseguidor de los fugitivos. Tú vigílalos y finge que no sabes nada cuando mencione el Santuario. Como tu vídeo nuevo, ese donde corres como víctima en el desierto por la noche. Hahaha, en serio ¿por qué contrataste un director slasher?- rió más alto, recordando el musical más reciente de Rin - un éxito con sus fans adultos jóvenes y una fuente de memes. Estaba seguro de que Rin lo había hecho para reírse en su casa por las noches.

-Ahora ¿tienes la carta?- le preguntó, sabiendo que ella tenía el sobre de Saori para la chica fugitiva. -Y...¿crees que estoy tomando demasiado bourbon últimamente?-

/Ahora/

-Antes de que me perforen con algo de lo que le hicieron a Piscis— ¿habrían herido a uno de los dorados siquiera? Los reportes de los rasos decían que sí. Pero esos eran unos chismosos. —Rin no sabe nada, así que les agradecería que se esperaran hasta salir para que me maten si es lo que quieren. Y también que piensen que estamos en un hotel. Ahora...

Lentamente metió la mano en el bolsillo trasero de su pantalón, sacando un sobre blanco con sello de cera dorada.

-Tiene correo señorita. De parte de Saori Kido.- dijo poniendo el sobre sobre la mesa, deslizando el papel en dirección a Yuzu.

Hasta diría que la tensión podía cortarse con un cuchillo de mantequilla.

-Trabajo hecho y yo me marcho. Perdón por todo este alboroto raro Rin. Cosas del trabajo secundario del instituto.- explicó levantándose. Era el momento en que Rin debía actuar, así como él lo hacía colocando ambas manos sobre la cintura. Luego tomó el vaso de bourbon para acabárselo. -Gracias por el bourbon, te lo debo. añadió empezando a retirarse, levantando los lentes oscuros para guiñarle un ojo. -Estoy hospedado en el segundo piso, por cierto. Si tienen dudas sobre la carta, toquen a mi puerta. De nuevo, disculpa esta rareza Rin.- concluyó levantando dos pulgares, saliendo con una sonrisa forzada.

Fuera de allí, el carisma de Rin, sobrante en realidad, debía de encaminar la situación al mejor de los resultados.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Yuzu el Miér Mar 29, 2017 10:48 pm

Siguió cantando más tranquila luego de que su chico de cabello bicolor le estuviese mirando ensoñado mientras cantaba. Su canto les había salvado en esa ocasión, la amazona de Búho era conocida entre unos pocos como la ilusionista sonora. Pero su nivel no llegó a sobrepasar la habilidad innata de Yuzu. Al terminar la canción, justo en ese mismo instante Rin ingresó al lugar. Era idéntica a ella, a Serena y a la protegida de los Generales Marinos del emperador Poseidón. -¿Por qué yo soy la única que tuvo un color de cabello que es difícil de combinar con  otros colores? – Se cuestionó la de cabellera rosa, viendo las pocas cosas en las que contrastaban, además del tono de cabello y al parecer de ojos, donde los de Yuzu eran azules como el cielo amplio y libre, los de Rin eran de un dorado que por un momento le recordó al oro -Armaduras doradas –. Era extraño que no cuestionara que había alguien más en el mundo que podía hacerse pasar por su copia exacta si se lo proponía. -Oh, no gracias – Dijo al ver como la estrella humilde y alegre les ofrecía unos pastelitos, probando uno de ellos también. Había algo que no le cuadraba aún.

-Yuzu, Yuzu… – Escuchó esa misma voz otra vez, la misma que se parecía a la suya, pero a la vez tan diferente. Ya la había escuchado antes y eso no significaba nada bueno.

Tomó inconscientemente la mano de su novio, suavemente que muy bien podía pasar para la mayoría como esos gestos que se dan las parejas enamoradas en conversaciones. Ya cuando puso asunto a lo que estaban dialogando los otros tres, requirió todo su autocontrol no darle un manotazo a su adorado novio al nombrar a que se conocieron en Grecia, pero se lo disculpó al recordarle la cara de Yusei de Piscis al verse vencido por un par de críos como ellos en aquel entonces… Aunque a Yuya le costó una caída de Odd-Eyes y unas cuantas espinas por caer en los macizos rosales del Santo de la doceava casa.

Era conciente de que ya casi se cumplían 3 años, 2 intentos grandes por hacerla volver, el llamado de esa voz… - Yuzu, Yuzu… -No, no debía distraerse de la conversación. Quizá podría encontrar un hueco en ella para decirle a Yuya para regresar pronto, lo que menos necesitaba en ese momento era que les viniesen a saltar encima, sean humanos normales o no.

-Pues no seríamos las únicas… hay más gente parecida a nosotras de lo que se puede pensar – Dijo recordando a Serena y a Yurika, pero sentía la mirada del hombre de Mohawk por debajo de sus lentes, era como cuando Salamandine de Búho o Riza de Delfín observaban su entrenamiento o cuando Athena lo hacía mediante su cosmos, ella también le miró y sabía que estaban en una trampa antes de que terminara de pronunciar sus palabras.

Había sido encontrada.

-Yuzu, es hora, debes regresar – Cada vez la voz sonaba con mayor claridad, estaba tensa no solo por la situación, de haber sido otra clase de personas, ante aquella provocación no les hubiese importado sacrificar a los civiles. El señor Abel también intentaba comunicarse con ella de la misma forma que aquella voz, pero había algo que se lo impedía.

Le dio una mirada a Yuya, intentando ver si a él se le había ocurrido alguna forma de salir de allí sin tener que dañar a nadie… La molesta voz de Saori Kido, la Athena actual, aquel ser que para sus Santos era una señora llena de bondad y amor por la humanidad, la que había mandado a asesinar a dioses por protegerles. Quizá no le molestase e incluso habría aceptado con gusto, si ella también hubiese sido llevada a cumplir tal labor... Pero para lo que la llevaron fue para minar su voluntad, quien era para ser solo una muñeca, un reemplazo, un doble de la Athena de este tiempo como parte de su “estrategia” para levantarse contra el resto del Panteón griego, ella misma era la culpable de la caída de muchos guerreros y quizá la de un par de dioses.

Por supuesto que la diosa no quería perder una herramienta tan útil.

Su señor Abel también podía verle como una herramienta, pero él le había dado la opción de escoger servirle, de conservar su nombre y descubrir en su travesía quién podría llegar a ser. Incluso si no aceptaba su propuesta, iba a dejar que Yuya, su en aquel entonces único amigo en todo el basto mundo y universo, pudiese frecuentarla, pues según las palabras del otro dios de la luz y la verdad: “Lo que hagan mis servidores en su tiempo libre poco o nada tiene que ver conmigo”

El dios se enojaría si ambos no volvían.

Debió notarlo, el hotel era una de esas empresas que la susodicha “Fundación” debía controlar. Y en teoría, las fundaciones eran entidades sin fines de lucro para brindar asistencia y ayuda a las personas con problemas… Otra molestia más a su lista.

Y vio la carta sobre la mesa, con aquel sello de cera que le recordaba al báculo Niké de la diosa. El mismo que cuando no hacía lo que los Santos le mandaban, le tiznaba las manos.  Ya viendo que el más fornido de los de cabellera verde presentes se iba sin más después de lo dicho ¿creía que los dejaría ir sin asegurarse que la persona más importante para ella no iba a estar a salvo?

Estaban muy equivocados.

-No te creo ni una palabra, hay siquiera otras dos chicas más con las que compartimos cara y sirven como guerreras a sus respectivos dioses, no creo que Rin este fuera de esto… Pueden actuar bien, pero la mentira, Santo de Plata, se nota en tus cuerdas vocales. Si no quieren que armemos un desastre en las propiedades de la señorita Kido – Y ahora era hora de usar las suyas antes de que encontraran la forma de hacerla callar como suponía que lo haría el contenido en el interior del sobre. Su cosmos empezó a aglomerarse en sus cuerdas vocales, su habilidad estaba suelta -Ambos no podrán hacerle daño a Yuya, el Paladín de Saturno así su diosa o sus superiores se los ordenasen… -

Debía intentarlo…  Si quería ser libre y estar con Yuya…

-¡Yuzu detente!

Dejar de ser solo una herramienta…

Seguir siendo Yuzu…

-Y deben dejar… -Y soltó un quejido de dolor cuando algo salió del sobre, eso hizo que soltara la mano del ojirojo y llevara las suyas al lugar del impacto encontrando una joya plana que tenía en su relieve el nombre de Athena en griego antiguo. A pesar de que había papel escrito ahí, seguramente la diosa sabía que ella podría usar su voz para poder defenderse de sus guerreros. La joya estaba suprimiendo su cosmos, y su habilidad también.

Al menos sabía que su orden tuvo algún efecto… Más si había combate… No podía dejarle toda la labor a Yuya… A menos que ¿En los pastelitos colocaran algo más también?

-Tenía que haberle hecho caso a mi intuición – Se dijo a sí misma.

Como pudo tomó el sobre a medio abrir para leer el contenido de la letra manuscrita de la diosa, cuya caligrafía a simple vista era idéntica a la de Yuzu...

Regresa sin oponer resistencia Yuzu. Tu sabes cuál es tu deber para con el Santuario, en el que has vivido casi toda tu vida, debes proteger a la humanidad, a la tierra y cumplir el designio. No intentes usar tu habilidad, no quiero tener que sellarte…


Y eso había sido suficiente para que la pelirrosa arrugara los papeles y los atravesara con un rayo con los vestigios de su cosmos, se sentía impotente que ya quería llorar, pero se tragó sus lágrimas, a diferencia de Athena, ella tenía que pelear sus batallas, ella sí era un guerrero.

Y un humano que en ese momento se encontraba con un problema de proporciones enormes – ¿Por qué necesariamente la señora de ambos me necesita a mí?, tiene a un ejército, uno de los más bastos y poderosos entre los olímpicos, los mismos que en su mayoría han sido vencidos en esta reencarnación de la diosa, podrían entrenar a otra persona o crear un homúnculo si tu señora está en contra de los sacrificios humanos, en lo cual difiero. Podrías haber sido tú -Dijo ahora mirando a Rin, dolida. No entendiendo porqué, sentía casi desprecio por la diosa de la sabiduría, de Metal, era solo un hombre cumpliendo su trabajo. Pero quizá por un momento pensó que Rin sería como Serena… Qué quizá podrían haberse llegado a conocer mejor y formar algo parecido a una amistad.

Ya estaba pegándosele el optimismo de su novio.

-Yuya… -No quería verle, no ahora que tenía que ser fuerte; si volteaba a verle un segundo rompería en llanto, pues ese hermoso sueño que llevaba construyendo con él, se estaba cayendo a pedazos como un castillo de naipes al mover su base. Quería su abrazo y que le asegurara que nadie se la llevaría de su lado.

Pero estaba siendo obligada a despertar una vez más.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Rin el Jue Abr 06, 2017 8:39 pm

Rin supo que el plan se ponía en marcha tan pronto como Cesar en un comentario indicaba saber quienes eran los jóvenes frente a ellos. Y, como había sido acordado horas antes, la joven cantante actuó como si no supiera nada respecto al Santuario, fingiendo total desconcierto cuando su compañero lo mencionó. Ella era muy buena actriz, por lo cual supuso que debía haber sido convincente.

Minutos después Napper se retiró, dejando la carta sobre la mesa y el resto del trabajo a ella.

Rin se dedicó a observar los siguientes hechos con detenimiento pero disimuladamente. La impresión plasmada en el rostro de la chica de cabello rosa y sus cuestionamientos eran de esperarse, pero no lo que pasó a continuación.

El plan, que hasta entonces marchaba bien, tomó un rumbo inesperado cuando la chica fue atacada por una energía extraña proveniente del sobre entregado por Cesar. Alarmada, Rin se removió en su asiento. Ese cosmos amenazante no pertenecía a la diosa de la sabiduría, pero le resultaba familiar de algún modo, como si conviviera con él todo el tiempo de forma inconsciente.

«Oh no, es esa sensación otra vez», pensó con preocupación.

Enfocó su vista en el papel que la chica frente a ella sostenía en sus manos y le observó alarmada.

En la mente de la guerrera plateada una visión se presentó: las letras plasmadas en esa carta eran completamente legibles así como la intención de la misma, como si ella pudiera interpretarlo a través de la energía que de estas emanaba. Y de algun modo, sólo por un diminuto instante, se sintió vinculada a la joven Yuzu cuando esta liberó su cosmos con el objetivo de destruir la carta, como si ambas fueran parte de una sola entidad, como si estuviesen destinadas a reunirse; y una voz en su cabeza que la reclamaba, le decía que debía volver a donde pertenecía.

Afrodita.

La idea, aunque difusa, hizo eco en su mente y Rin se mostró intranquila. La carta de Saori Kido había sido reemplazada con el objetivo de secuestrarlas. No sólo a Yuzu. A ella también.

Esto no puede ser posible. Es una trampa —dijo, más para sí misma que para los presentes. Se puso en pie de golpe. Lucía aterrada y esta vez no estaba actuando.  

Cuando la carta fue destruida, la energía se liberó. El papel se transformó en cosmos puro, cosmos divino, tomando forma de una jaula que atrapó a Yuzu dentro. Rin, afortunadamente, había logrado escapar a tiempo para salir de la sala antes de que las cosas empeoraran.

¿Acaso reunirlas a ambas había sido la intención? No estaba segura, sólo sabía que eso no era obra de Athena. Y no era algo con lo que pudiera lidiar sola. Tenía que informárselo a Cesar para que la sacara de ahí antes de que fuera atrapada ella también.

¡Cesar! Necesito de tu ayuda, tienes que sacarme de aquí —alcanzó a su compañero en el pasillo lo más rápido de pudo. Miró hacia atrás un momento y volvió su atención a Napper después—. No será posible continuar con esto. La carta de la señorita Saori ha sido reemplazada... han capturado a la chica y me quieren a mi también. Te lo explicaré mejor luego, ahora tenemos que salir de aquí.

No quedaba otra opción más que abortar el plan, eso se había ido de sus manos y regresar por la chica no era una opción muy conveniente ahora mismo. Aquel había dejado de ser asunto de los Santos de Plata cuando un nuevo ente se interpuso en sus planes. Rin sabía que la velocidad del Santo de Ofiuco era una de sus mejores cualidades, así que confió en ello para que su compañero le ayudara a escapar del inminente peligro que la amenazaba.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Yuya el Vie Abr 28, 2017 11:56 pm

El tono de la conversación cambió repentinamente, dejando a Yuya confundido. Su primera reacción fue preocuparse al escuchar todo lo que Napper les estaba contando. Siempre había temido que ese día llegara, que la gente de Kido los encontrará. Había conseguido evadir a los Santos Dorados moviéndose de un lugar a otro con Yuzu, evitando permanecer mucho tiempo en el mismo lugar y ocultándola en la Luna para mantenerla lo más lejos posible de Athena. Conocía muy bien a Yuzu, sabía el daño que Athena le había ocasionado al elegirla para interpretar el papel de su doble.  De ninguna manera estaba dispuesto a perderla.

-Yuzu- sostuvo la mano de la chica de cabello rosa, haciendo lo posible por reconfortarla para que no perdiera el control. No era conveniente para los dos entablar una pelea con los Santos de Plata.  Él no deseaba hacerlo.-Tienes que calmarte. Nada va a suceder, ella no te tendrá de nuevo- le dijo mirándola con ternura, sujetando su barbilla para que ignorara por completo al hombre del Mohawk y centrará su atención en él.  Ella tenía que recordar eso, que no se encontraba sola en el mundo, que el paladín de Saturno siempre estaría a su lado para protegerla.

Se colocó frente a Yuzu, convirtiéndose en una barrera entre su novia y la celebridad de cabello verde. -Creí que tenía una nueva amiga, pero sólo estabas engañandonos- confesó con tristeza para Rin. No vio el momento en el que Yuzu destruyó la carta, estaba muy molesto con la cantante por haberlos llevado hasta ahí por medio de mentiras-No hay necesidad de continuar esta conversación. Ella no irá con ustedes- sentenció antes de que un cosmos extraño invadiera la habitación, alertando a Yuya de peligro.

-¡¡¡Yuzu!!!- Gritó al ver cómo una jaula se formaba alrededor de Yuzu, haciéndola desaparecer en un destello. Todo había sucedido muy rápido como para procesarlo. Yuya salió corriendo de la habitación desesperado en busca de ese hombre llamado Napper.-Todo esto es tu culpa. Estábamos bien hasta que apareciste- sujetó al Santo de plata por el cuello de la camisa, empujándolo contra la pared. Napper no iba a marcharse hasta que le dijera dónde habían enviado a Yuzu.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Metal Napper el Sáb Abr 29, 2017 12:23 pm

Era un plan simple. Hacer el teatro de ser el malo, dejar que Rin evaluara todo desde un punto oculto. No tenia pérdida - o eso pensaba hasta que Rin salió corriendo del cuarto, pidiéndole ayuda para escapar de allí.

'Cambiaron la carta'. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Ninguno había perdido del bolsillo aquella carta, y estaba bastante seguro.

Entonces cuando se giró y estuvo a punto de contestarle, el chico de pelo bicolor lo agarró por la camisa y lo hizo golpear la pared. Al menos se había ensañado con él y no con Rin. Así estuvo a punto de contestar cuando por supuesto, otra interrupción: de la puerta de la habitación surgió una palpitación de poder; magnánima, ridículamente poderosa y por demás, divina. No había equivocación: era el poder de un dios, similar al cosmos de Athena pero mucho más denso. Sí, podía certificarlo. El cosmos de Saori Kido era suave, como aire pero no tan inmaterial - luz, por no tener mejor descripción. El cosmos que salió del cuarto, tiñendo las paredes en magentas y púrpuras estrellados, era más como el océano; espumoso, denso y capaz de ahogar a aquel que estuviera cerca.

Fuera quien fuera, era mejor no estar allí.

-Hablaremos después hombre. Sugiero escapar.- respondió Cesar levantando un centímetro sus lentes oscuros, manifestando su cosmos para así usarlo de cubierta - utilizando el clásico truco de un santo en el que se transformaban en una efigie de su constelación guardiana, para él, una serpiente de plata.

No perdió ni un microsegundo. Apenas pasó a ser la serpiente envolvió a Rin y salió reptando de allí, usando su cosmos como si fuera agua para navegar el pasillo a una velocidad que parecía detener el tiempo. El problema era que el cosmos salido del cuarto era más rápido que él - transformando la extensión del hotel en un campo espacial del mismo color del aura que había visto hasta entonces.

No, más bien, solo había cubierto las paredes. Más allá, la ventana, seguía existiendo. Supuso entonces que sin alguien presente, era solo una condición temporal - ergo, si salía de allí a través de la ventana escaparía junto a Rin. O al menos, eso en el mejor de los casos.

Era sencillo, en teoría, pero eso como todo lo anterior cambio en un instante. Rejas comenzaron a aparecer, barrotes cercando el espacio entre ellos dos y la ventana. Y, de algún sitio, cadenas se lanzaron para apresarlos.

Bien bien Cesar, hora de probar que tan rápido y certero eres, fue lo que pensó. Su cuerpo cósmico de serpiente reptó entre los barrotes, zigzagueando arriba, abajo, a los lados, en diagonal. Lo mismo pasó con las cadenas, que se movían en direcciones similares. Por suerte, los eslabones limitaban los ángulos menores, así que eso le daba una ventaja. Sin embargo...

-Rin, unas plumas vendrían bien aquí.- le dijo a su compañera, quien si bien no era capaz de seguir su velocidad –chiste interno que todavía los hacia reír– bien golpeaba más duro que él. Sin dar espacio a preguntas, Rin hizo lo propio: usando su danza de plumas de pavo real, cubriendo su cuerpo de serpiente con una pantalla que dirigió a todos los barrotes y cadenas a un punto específico. Eso le dio una buena apertura que utilizó sin más preámbulo - un instante después, ambos salieron del piso del hotel a través de la ventana abierta, quedando en el aire a unos...muchos metros en el aire. -Rin, cambio cambio cambio- dijo Cesar evitando mirar abajo. No es que tuviera miedo de las alturas, pero...

No tuvo tiempo de pensar. Rin los reemplazó con otra danza de plumas de pavo real, saliendo de la zona del hotel de manera instantánea.
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Re: Ru-ru-ruuuuuunaways

Mensaje por Yuzu el Dom Abr 30, 2017 9:07 pm

No notó cuando las rejas comenzaron a aprisionarla, ni el cosmos abrumador que empezaba a levantarse a su alrededor. La habitación de hotel, el espacio en el que estaba hace unos momentos con su novio y aquellos Santos de Athena ya no se levantaba delante de sus ojos azules, ahora una figura femenina bastante distorsionada en medio de un campo de rosas.

Odiaba las rosas, especialmente las rojas, le recordaban a Yusei de Piscis. Pero estas no le resultaban incómodas…

-Yuzu, yo puedo ayudarte – Le dijo, extendiéndole las manos – No tienes que ir con los Santos de Athena si no lo deseas

Y en verdad no lo deseaba, no quería estar encerrada nuevamente… Aunque tenía la sensación de estarlo, el estar olvidando algo sumamente importante mientras iba perdiendo la conciencia en los brazos de aquella mujer cuya voz era como la suya y solo distinguió a un muchaho con cabello bicolor a la distancia… tanto ella como la mujer murmuraron su nombre antes de que todo se volviese oscuro.

_________________________________________________________________________________________________________


Dentro de la habitación del hotel, en medio de esa explosión de cosmos divino, la Paladín de Venus, con su mirada vacía y su cuerpo casi inerte a duras penas dirige el ángulo de su rostro a donde se encontraba el joven compañero de armas suyo, estiró su mano, esa que estaba adornada con una pulsera que había conservado toda su vida, y que empezó a brillar junto a la piedra que se había instaurado en el pecho de la pelirrosa

-Pa… ris

Y la jaula, junto a ese descomunal cosmos desapareció en medio de una danza de pétalos carmesí, llevándose a su prisionera consigo.
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