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Happy N-Day [Stan]

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Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Nate el Dom Oct 22, 2017 8:43 pm

Recuerdo del primer mensaje :

La nueva academia de Santos era un lugar que no terminaba de gustarle por completo, aunque eso era una cuestión personal porque no tenía buenos recuerdos de esa ciudad-Aún puedo escuchar los aleteos y chillidos cuando tengo pesadillas-. Dejando de lado su prejuicio hacia Rysel y Francia en general, comprendía que los estudiantes necesitaban un lugar seguro para realizar su entrenamiento. Después de los ataques consecutivos de Loki y Eris dos años atrás, el Santuario aún no se recuperaba por la pérdida de esas jóvenes promesas, causando que las estrellas tuvieran que buscar guerreros en mortales fuera de las filas de la Diosa. Ese era el caso de Nate, quien ya había cumplido sus dos años de servicio en el ejército de Athena. La armadura de Capricornio lo había elegido tras superar la prueba del hombre alado, como si esa pelea contra el demonio de la ira hubiera sido una prueba de los Santos para demostrar su valor.

Su labor en la escuela era apoyar a la directora a falta de maestros. Se encontraba en su habitación, revisando las asignaturas de los muchachos. Se había dado varias palmadas en el rostro al ver que la directora quería impartir clases de danza y música que se complementaran con los entrenamientos. Reemplazó esas cosas con teoría del cosmos y práctica de combate, se encargaría de negociarlo con Françoise por la mañana.

Se estiró en su silla y miró el paquete que descansaba a un lado de su escritorio. Julian Solo había enviado un obsequio para él. No sabía lo que era porque el paquete tenía instrucciones muy específicas escritas en la carta adjunta: no abrir hasta el 17 de Enero. Ese día era 16, la víspera de su cumpleaños. El Dios de los Mares era el primero en felicitarlo. Tendría una videollamada con sus padres el día siguiente. Él deseaba festejar junto a ellos, pero tenía que permanecer alejado por su seguridad. Desde que recuperó a Vortigern, los demonios habían vuelto aparecer, y no sólo ellos: con el paso del tiempo, había recuperado la capacidad de invocar a las criaturas que los sirvieron durante su vida pasada. Primero recuperó a Raven, el Rey de las Arpías, después apareció la Ninfa de Rocaluz -que se había refugiado en el Río Styx de Ciudad Kaus hasta que ésta fue destruida-, y por último regresó Abyss Retrace.

Se balanceó sobre las patas traseras de su silla, pensando que era la primera vez que festejaba un cumpleaños número 18. -Tengo que tomar mis precauciones- Nate se colocó un abrigo largo de color negro sobre su camisa verde oscuro y sus pantalones grises. Tomó una cajita que tenía cristales de cuarzo en su interior, el sistema de seguridad más efectivo que Nate conocía. Era la misma protección de barrera que utilizaba en Talasa, que resultaba ser bastante practica: colocaba los cristales alrededor de la isla, y si una entidad maligna aparecía éstos formaban una barrera alrededor que le avisaba de los intrusos y los mantenía afuera hasta que él llegará. También podía colocar algunos alrededor de un demonio para atraparlo en una prisión energética.

Se iba a tomar todo el día colocandolos, pero valía la pena si con eso lograba sobrevivir hasta el amanecer. Primero iba a dirigirse al comedor, esperando que éste no estuviera muy concurrido para instalar los cristales. Aunque era bastante temprano el cocinero del castillo ya se encontraba en su puesto de trabajo. Era un tipo inofensivo, pero no le gustaba que lo estuviera acosando cada vez que le pedía comida. Hacía lo mismo con cada chico joven de cara linda. La directora no aprobaba ese comportamiento, pero estaban faltos de personal y no podía permitirse despedir a alguien que hacía un buen trabajo sólo por sus extrañas "maneras"

Se cubió a una escaleras y colocó el cuarzo en una de las arañas de cristal que colgaban del techo. El cocinero se acercó a él, lavándose las manos con un trapo húmedo.-Pequeño Nathan, mañana es tu cumpleaños. ¿Qué quieres que te prepare? ¡Podría hacerte una hermosa torta de cumpleaños~! Y de postre esos panecillos de naranja que tanto te gustan- el estómago de Nate rugió al escuchar lo de los panecillos, manteniendo la compostura como siempre. -Quiero una docena. Te lo agradecería mucho- bajó de la escalera de un salto y continuó con sus labores, disimulando su felicidad porque mañana tendría panecillos de naranja.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Nate el Mar Oct 31, 2017 9:23 pm

El segundo cristal fue instalado sin ningún contratiempo gracias al Santo de Tauro. Nate levantó el pulgar desde su lugar en respuesta. Todo marchaba bien hasta el toque en el hombro, hizo que se erizara como un gato al no estar acostumbrado a esa clase de contacto con otras personas. No comentó nada al respecto, disimulando que aquello le había incomodado. La actitud positiva de Stan era algo que Nate apreciaba a sobremanera como para echar todo a perder diciendo algo como "me molesta que hagas eso". Además, no sólo le agradaba Tauro por ser esplendido con él, también agradecía que no lo observara como a un bicho raro. No todos eran tan receptivos como él lo había sido con los temas sobrenaturales. Incluso los guerreros que habían visto cosas más extrañas que los demonios se mostraban escépticos ante sus historias y conocimientos sobre demonología, como la directora de la escuela por ejemplo, que había salido de nuevo como tema de conversación cuando Stan mencionó el jardín de rosas venenosas.-No me gustaría que algo como eso sucediera. Tenemos que darnos prisa- expresó con tono serio. Mantener las instalaciones seguras era la prioridad máxima.

Nate se puso la caja en la que transportaba los cristales bajo el brazo, tomando el camino que llevaba hacia el patio interno, el siguiente lugar sugerido por Stan. Mientras caminaban, Capricornio volvió a sentirse incomodo, esta vez por un comentario que el mismo Julian le había durante una de sus evaluaciones. Él acostumbraba abstraerse y no hablar hasta que alguien le dirigiera la palabra primero, lo que siempre lo llevaba a largos silencios. -Me hiciste una pregunta que no respondí... De niño no le tenía miedo a la oscuridad. Le tenía miedo a lo que se escondía en ella- continuó caminando al lado de Stan. Capricornio parecía estar inquieto, como si hubiese recordado algo malo.

El aire fresco del patio interior lo trajo de vuelta al mundo real. Había algunos estudiantes sentados en las bancas alrededor de una estatua de Athena sosteniendo a Nike y el escudo égida que se encontraba en el centro. Todos los caminos de piedra blanca llevaban al círculo en el que estaba la estatua.

Una bola de energía golpeó su hombro. Era muy débil como para traspasar su ropa, pero el lugar que había golpeado estaba echando humo. No lo notó en un principio porque pensó que eran unas estudiantes ociosas, pero al ver su forma de vestir sabía que ellas no podían ser estudiantes de esa escuela.-Stan, te presento a las Hadas Oscuras- dijo al ver a las tres mujeres con alas transparentes y brillantes. Sus atuendos consistían en minifaldas, tops y sandalias con tacones altos. La líder del grupo era una chica de cabello largo y lacio con lentes tipo ojo de gato.

-Mitzi... pensé que estabas en el tártaro. Cuando mandé tus restos a ese lugar no esperaba que salieras hasta el año 2400- dijo completamente tranquilo, como si no le importara que esas brujas se hubieran escapado del infierno. Mitzi tenía un libro debajo de su brazo, el legendarium en el que Nate había descrito a todas las criaturas con las que se había enfrentado. El hada oscura no parecía muy complacida por el pequeño párrafo insignificante dedicado a ella y a sus chicas.-"Las Hadas Oscuras son espíritus de mujeres vanidosas. Las peleas constantes entre ellas las hacen objetivos fáciles. Pueden ser derrotadas con un simple hechizo de sellado"- dijo furiosa, arrojando el libro hacia la cara de Nate. Capricornio sólo dio un paso a un lado para esquivarlo.

Ellas eran tan débiles que pensó en pedirle a los estudiantes sentados en el patio que se ocuparan. Ni siquiera tenían que pelear con ellas, Mitzi y sus sombras se irían con cualquier tipo con rostro agraciado. -Escucha, estamos un poco ocupados hoy. ¿Qué tal si vuelves en dos semanas? Puedes ser la invitada especial de mi clase- comentó sin mucho interés, pasando a su lado con la caja de cristales sin darle importancia.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Stan el Jue Nov 02, 2017 1:57 pm

Eso era un poco más explícito y a la vez ambiguo. Aunque lo entendía; todos al fin y al cabo tenían cosas que no gustaban de discutir con otras personas, fueran conocidos, amigos cercanos o familiares. Asintiendo en comprensión, Stan siguió el camino de Nathan.

Luego...

—Hadas oscuras.— repitió el mecánico cuando Nathanaël explicó de donde venían esas chicas. Eso explicaba sus trajes fuera de tono y el rostro contraído por lo que parecía desprecio. Si tuviera que definirlo, Stan habría dicho —Me recuerdan a las chicas malas del internado.— comentó, sin guardárselo en la cabeza. Cruzando los brazos mientras se palmeaba uno de los bíceps vio a su compañero pasar de ellas, lo que le decía que no eran un peligro. Aún así, se le antojaba algo peligroso dejarlas por ahí entre los alumnos, inofensivas o no.

—Hola Stan ¿esto es tuyo?— lo interrumpió una voz. A su lado apareció una de las alumnas que se quedó en los bancos más cerca de la pared. Con cabello abundante y largo hasta casi la cintura, ajustó sus gafas de intelectual. Diferente a las chicas de alas transparentes, ella vestía con el uniforme pedido por François - entero, recatado y profesional.

—No. Es de esas chicas.— respondió el aludido. La alumna había recogido el libro lanzado por la tal Mitzi.

—El libro es de ese estúpido de ahí.— los interrumpió el hada, su tono de autosuficiencia elevándose hasta el Olimpo. —Ya no lo necesitamos. Tenemos todo lo que requerimos para matarlo y reclamar su espada.— añadió al girarse. A cada lado, sus dos acólitas se prepararon.

—Que chica tan desagradable.— comentó la alumna, dirigiéndose a Stan.

—...— el pelirrojo ladeó la cabeza, aún de brazos cruzados. Desde allí tenía una vista entera del trasero de la tal Mitzi, que claro, soltaba brillitos y no dejaba nada a la imaginación. No solo eran las microfaldas, sino que también carecían de moderación y ropa íntima. De nuevo, inofensivas o no, habría peligro si François se enteraba de que entraron y nadie las sacó. —Umm. Habrá que hacer algo.—

—Oye ¿nos veremos hoy?— inquirió la chica.

—¿Oh? Ah, sí. Ya sabes donde.— asintió el mecánico frotándose la barbilla. —¿Te toca turno hoy en la panadería?—

—Ajam. Parece que aumentaron la petición del último grupo, así que estaremos atareados.—

—Entiendo. Bien, mejor vamos haciendo los que nos toca. ¿No te quedan cinco minutos para empezar la clase de Preparación Física?—

—¡Cierto! Me voy.— la chica miró a sus compañeros, alarmada. En un gesto les dijo que tenían que empezar a correr. —Chuck se enojará si llegamos tarde. ¡Nos vemos Stan!... Ah, te dejo esto.— concluyó, poniendo el libro en las manos del mecánico, quien se despidió de los demás alumnos con la mano.

Así quedaron solo las hadas, Nathanaël y él en el patio.

—Prepárate Natatonto, es tu fin.—

Tomándose de las manos las tres chicas malas hicieron un cántico, que de nuevo, a Stan le recordó el Cumbayá o uno de esos ritos de flotar como pluma de una pijamada. Solo que en lugar de flotar, hicieron aparecer burbujas. Burbujas rojas.

—...ah.—

Stan levantó una mano. En medio del semicírculo formado por las hadas oscuras se empezaban a materializar tres Dríades gigantes; de hojas que se disolvían en reversa, sus figuras taparon la luz del sol y su cosmos empezó a elevarse.

Antes de que se sintieran mucho o salieran del velo sin embargo, sus cabezas volaron en flamas. De las cinco cargas que tenia Stan por "cartucho" ya había usado tres, aprovechando el instante de la invocación. Sobre su mano extendida giraban las otras dos balas de cosmos de fuego, con la que apuntó a las hadas. —Esto decía. Si daban un paso, se activan las rosas. Hay que tener más cuidado Nathan.— le dijo desde donde estaba. Cuando Mitzi amenazó con empezar otra vez la invocación, Stan disparó la cuarta bala a sus pies, creando un estallido de leguas que las mandó a las tres al suelo de culo. Para ser tan malas temblaban como gatos mojados. De nuevo, como chicas malas se internado.

Stan se reservó un suspiro, sin dejar de hacer notar que las tenía en la mira.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Nate el Jue Nov 02, 2017 10:07 pm

Mitzi no era una criatura peligrosa por sí sola. En vida no fue otra cosa que una adolescente del grupo popular, por eso estaba acostumbrada a buscar formas de llamar la atención, y en el mundo de los demonios no había una mejor forma de subir en la escala social que derrotar al cazador que se había encargado de eliminarlos durante siglos. Los seres como las hadas oscuras no morían, siempre terminaban llegando al trasero del Tártaro para regenerarse en esas desagradables burbujas de pus que brotaban de la piel del gigante primordial.

Mientras su compañero conversaba con la estudiante que recogió el legendarium amablemente, Nate se dispuso a colocar el cristal en la estatua de Athena, deteniéndose al escuchar el canto de las tres mujeres. Supo que eso sólo podía significar problemas al recordar que la directora había colocado una trampa de rosas diábolicas reales que se activaba con la presencia de invasores. Stan se lo recordó después de volar en llamas el círculo de invocación que los dríade estaba usando para entrar al mundo mortal. Capricornio sólo pudo sonreir, pensando en lo genial que era el mecánico cuando las chicas se fueron al suelo sobre sus traseros de goma.

-Entonces por eso estabas tan confiada. ¿Había una barata en el mercado negro de poderes?- preguntó al recordar que Mitzi y sus amigas nunca habían tenido el poder de la invocación. -No cantes victoria todavía, idiota- Las hadas oscuras se prepararon para realizar un ataque en conjunto, creando una esfera de energía enorme que apuntaba hacia Nate. El cazador suspiró sin mostrarse preocupado, pasando de las hadas.-Tendrás que disculparme por el error Stan. Ahora le pondré remedio- había dejado que su pereza lo dominara, un error que pudo haberle costado caro de no haber tenido a Stan para actuar con algo de sentido común. Muchas veces olvidaba que lo que para él era un demonio débil, para otros podía ser un dolor de cabeza al no conocer la forma de combatirlo. Un círculo mágico apareció en la palma de la mano derecha de Nate, del que emergió una serpiente de fuego de apariencia imponente.

-¡Odio a ese estúpido dragón! El calor arruinará mi peinado. ¡Retirada!- anunció la líder mientras se cubría la cabeza con ambos brazos. Mitzi y las hadas oscuras se desvanecieron en la sombra de un árbol. -Parece que no te han olvidado- dijo el chico mientras acariciaba la cabeza de su dragona mascota. Miró a Stan. -¿Quieres acariciarla? No quema a menos de que seas un ser maligno. Mitzi explotó en llamas la primera vez que se enfrentaron. Ella es una flama del Dios Olvidado, nació cuando su poder aún era inmenso- El dragón brilló y se transformó en una bella pelirroja con un vestido de encaje y alas enormes.

-Quiero que me hagas un favor. Vigila este cristal hasta que lo veas brillar- le mostró el cristal antes de caminar hacia la estatua de Athena. Extrajo una de las joyas que adornaban el casco y colocó el cristal en su lugar, haciéndolo embonar con un golpecito. La pelirroja asintió, desapareciendo en medio de luces de colores tras abandonar su forma física. Tomó el libro que Mitzi había traído, el cual fue abierto por una corriente de viento que hojeó las páginas hasta detenerse en la entrada que hablaba sobre la flama de Abel. La ilustración de la página maltratada por el tiempo no era la chica pelirroja con alas de hada, era un muchacho pelirrojo rodeado por el fuego y cubierto con la piel de un león.

Nate le regresó el libro a Stan tras dar el breve vistazo.-Toma, te lo regalo. Yo no tengo la habilidad de convertir sitios ordinarios en fortalezas como tú, pero sé fabricar estos libros. Es un trabajo completamente artesanal e ilustrado con tintas que no vas a encontrar en ninguna parte- el castaño le extendió el libro con una sonrisa, esperando que lo aceptara. Era una muestra de gratitud por su ayuda.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Stan el Vie Nov 03, 2017 11:11 am

Lo primero que dijo al acercarse a Nathanaël fue un simple —No creo que sepa lo que es comprar en baratas.—

Alrededor de su mano desapareció la última bala ígnea del modo en que se soplaba la llama de una vela. Con pocos pasos se acercó al profesor, quien acariciaba la figura del dragón de fuego solar.

—...—

Aunque, ciertamente, estuvo inclinado a aceptar el ofrecimiento y pasar la mano por el cuello de la criatura, se quedó inmerso en sus pensamientos. Ver la figura del dragón lo hizo perderse por unos instantes en las imágenes que se pasaron por su cabeza; en todas, las abstracciones eran fuertes y dominantes - aparte de un intenso y absorbente color negro que apenas daba paso a cierta luz que claro, era de clase flamígera. Como petróleo incendiándose o algo por el estilo, si intentaba definirlo. —Hola.— saludó con una sonrisa cuando vio la figura de la chica pelirroja en que se había transformado el dragón. Era un hada, sin duda, pero la diferencia con las desaparecidas en las sombras era que esa tenía una clase impresa en el rostro, una nobleza altiva que a su vez, abarcaba todo con compasión. Eran como ir del cielo al infierno. —Gracias por eso.— añadió en dirección a la mujer antes de que se desvaneciera. Si podía evitar que esas niñas tontas u otro dríade apareciera a arruinar la instalación de la barrera, estaba más que agradecido. De hecho... —¿Tiene un nombre? Porque si es así, deberíamos invitarla a cenar por ayudarnos. Ya sabes, este tipo de trabajo es un poco ingrato y tener cualquier ayuda siempre es bienvenida.— expresó cruzándose de brazos.

Allí Nate se le acercó ofreciendo su libro. Era un signo peculiar, sin duda. Por todo lo que había visto de él, no parecía la clase de persona que ofreciera esas cosas de tal forma. Levantando las cejas un instante el mecánico tomó el volumen y pasó algunas de las páginas, notando la caligrafía algo desordenada y explícita, escrita en un francés algo caótico pero correcto. Por casualidades cayó en la página de los faes y luces fatuas, sacándole una carcajada baja. —Sabes, de niño cuando iba con mi papá de viaje y me llevaba a Escocia, nos quedábamos en una vieja casona familiar. Según él, tenemos ancestros que vienen de la realeza élfica.— comentó pasando dos páginas, mirando a Nathanaël una vez con la ceja lo más arriba posible. —Siempre he querido saber más de esto, fuera de los cuentos de ancianas. Gracias Nathan, lo guardaré bien.—

Sin más que añadir, aparte de un asentimiento para su compañero, guardó el libro en uno de los bolsillos industriales de su overol. Por los momentos, estaría bien allí. Cuando volviera a su cuarto le encontraría un mejor lugar.

—Deberíamos continuar ¿no es cierto? Vamos, quedan menos que al inicio.— indicó, reiniciando la marcha.

Una vez estuvieron bajo techo, el pelirrojo se pasó el índice por el mentón. —Ya que lo mencionaste, ¿te enteraste del torneo que armó la señora Athena con el dios Abel? Todos los alumnos andan emocionados de asistir el día que ocurra.— comentó con aire pensativo.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Nate el Mar Nov 14, 2017 10:38 pm

-Su nombre es Bloom. Es mi hada unida, es como los familiares de las brujas. Se dice que, cuando un hada se enlaza con un mortal es como enamorarse- mencionó el dato sin pensar mucho debido a que el tema de los cuentos de ancianas había salido a flote. Creyó que sería un dato curioso que podía ser de interés para Stan.-En ese caso te será de utilidad. ¿Tienes elfos en tu árbol familiar? Jamás lo hubiera imaginado, pareces un humano sin vínculos con ese mundo- los elfos tenían una energía diferente a la que desprendía el cuerpo de Stan. Pensó que sería mejor rectificar lo que hacía dicho para que no se escuchara como menosprecio a los humanos comunes.-Lo que quise decir es que los elfos tienen un aura densa a su alrededor. Me mareaba con facilidad estando a su lado- No le agradaba mucho recordar su pasado con las tribus de elfos. -Tuve problemas con una raza de elfos en el pasado. Espero no haberle cortado la cabeza a uno de tus primos lejanos- avanzaban por un pasillo solitario, algo que llamó la atención del chico de cabello castaño, ya que habían pasado más de diez minutos sin ver a algún alumno pasar.

Estaba al tanto de las actividades relacionadas con el hermano de Athena.-Creo que ese día me tocará montar guardia en la academia. Todos los profesores van a estar en el coliseo, alguien debe quedarse a resguardar el fuerte. Es una irresponsabilidad que nadie haya pensado en eso- La misma directora había confirmado su presencia en el evento. Se habría quejado, pero su trabajo no era sólo ser el encargado de lidiar con los enemigos sobrenaturales, también tenía que ser un refuerzo y apoyar a la cabeza de la escuela. -¿Vas a asistir?- le preguntó. Si la respuesta era una negativa, lo invitaría a montar guardia juntos. No era el plan más divertido, pero sólo era una excusa para tener al mecánico a su lado.

Al llegar al claustro de la academia la puerta se abrió por sí sola cuando el profesor se encontraba a escasos dos metros de distancia. Alguien los estaba esperando del otro lado, y si tenía la habilidad para ocultar su presencia sólo podía significar una cosa.-Stan, ahora más que nunca tenemos que ser cautelosos- del otro lado de la puerta sólo había oscuridad, siendo imposible vislumbrar lo que estaba en el interior. No sentía peligro alguno, y eso era lo que le daba un mal presentimiento.-Alguien nos está esperando adentro, y tiene el poder suficiente como para esconderse de mí. No detecto nada, silencio total- Nate ingresó, esperando encontrar a una abominación del nivel de los señores del infierno. Lo que encontró fue mucho peor...

Cuando Nate entró el lugar se iluminó. El claustro estaba decorado como si fuera un salón de fiestas, y en una mesa estaban sentados muchos de los estudiantes extraviados. Usaban gorritos de fiesta infantil azules y permanecían inmóviles. En la silla al otro extremo de la larga mesa rectangular se encontraba una mujer de cabello oscuro y peinado con suaves ondas de agua, labios rojos y un rostro de facciones demasiado perfectas, el trabajo de un buen cirujano plástico.

-Parece que viste a un fantasma- dijo la mujer misteriosa con sensualidad, acercándose a Nathan lentamente. Sus pies no se podían ver por el vestido largo que llegaba hasta el suelo. Usaba un escote pronunciado y el cabello le cubría el ojo izquierdo.

-Lo estoy viendo- comentó el chico, cruzándose de brazos y fijando la vista en Stan, ignorando a la mujer que se estaba acercando.- Ya puedes marcharte Astaroth, la persona que buscas no está aquí. Él decidió olvidarnos a los dos. Vuelve a tu vida de señora adinerada junto a tu esposo falso...- más que una sugerencia parecía una orden. Quería que esa viuda negra se largara antes de que intentara succionar el alma de alguien de Stan con sus labios inyectados.

-Lucifer me llamaba Astaroth, tu puedes decirme Lana, lindo pollito- la fémina capturó a Nathan por el mentón, observándolo directamente a los ojos.-Tranquilo, si quisiera matarte ya tendrías un trozo de vidrio atravesando tu ojo. Vine para confirmar si ya eras tan apuesto como tu papi- Capricornio se alejó, ocultándose detrás de Stan como un niño cohibido. Miró a su alrededor y señaló a los alumnos.-Quiero que les devuelvas sus almas y sus ganas de vivir a mis alumnos, y que luego te largues...- Astaroth era la madre de la insatisfacción y la depresión. Todo lo que se cruzaba en su camino terminaba en una existencia miserable y monótona. Incontables eran los hombres a los que había llevado a la banca rota ecónomica y espiritual.

-Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Nathan. Hoy tenemos que celebrar que sigues vivo a pesar de la adversidad~ ¡Todo el mundo!- dijo con voz cantarina, controlando a los cascarones vacíos para que aplaudieran y cantaran el cumpleaños feliz.

De todos los demonios, Astaroth era el que a la fecha le seguía causando pesadillas.-Ella me mintió y me hizo creer que era mi madre. Nunca se lo he podido perdonar- le confesó a Stan cerca del oído, dándole la versión corta de los hechos. También había intentado casarse con su padre para gobernar el infierno, pero el plan no resultó.
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Re: Happy N-Day [Stan]

Mensaje por Stan el Miér Nov 15, 2017 1:45 pm

—¿Cómo enamorarse? ¿Tú qué dices? ¿Te sientes enamorado de Bloom?— preguntó el mecánico con absoluta curiosidad. No encontraba difícil esa situación, no al haber visto de primera mano al hada que por los momentos resguardaba la estatua de Athena en el patio interno. —Según lo que dicen nuestros ancestros en sus registros y tapetes, sí. Aunque también aseguran que hay un dragón semejante a una serpiente por ahí en una rama. Yo no le doy mucho crédito, la verdad. Digo, costaría creerlo; todos en la familia son normales.— respondió. Luego se encogió de hombros. Si Nathanaël le había cortado la cabeza a un primo suyo...

...sonaba solo inverosímil.

Posterior a eso, la respuesta a la cuestión del torneo.

—No, no asistiré. Ver peleas no es mi taza de té. Lo mío es el club de rugby en casa.— contestó. Luego se rascó la barbilla. —Ese día también tengo trabajo de la mañana a la noche. Me encargaron alistar unos cuantos motores para varios clientes.— añadió encogiéndose de hombros. —Por cierto, a la directora no le gustó que no diera aplicación para participar, pero no dijo más cuando le informaron que ya todas las plazas estaban ocupadas. ¿A ti no te dijo nada?—

No mucho después, otro encuentro con un ente sobrenatural.

—¿Lana eh?— murmuró el mecánico mientras se cruzaba de brazos, palmeando sus bíceps. Lo que le importaba en esos momentos eran los alumnos cuyos ojos estaban neblinosos; fuera de las sonrisas tontas que dominaban sus rostros, se veían...¿mal? Algo así. Bueno, pensó, al fin y al cabo era un demonio. Uno con buen trasero, eso sí. En un extra inesperado, era el cumpleaños de Nathan. Eso explicaba ciertas cosas. —Oh, ya veo. Umm. Señora ¿Lana, era? ¿Podría dejar libres a los alumnos? Si siguen aquí con los gorritos llegarán tarde a clase y perderán puntos. ¿Si los evalúan en puntos no?— le preguntó a Nathanaël. Luego encaró de nuevo a la fémina que...oh vaya, linda cara. Un poco artificial, pero él no le hacia feo a eso. Los labios ensanchados lo compensaban con creces. —¿Podríamos llegar a un acuerdo tal vez?—

Antes de más, sin embargo, en el techo del claustro apareció un sigilo rojo. En forma de una runa, varias armas de color carmesí se dispararon contra la mujer; como un aluvión de metal sobrenatural sendas lanzas, hachas y espadas buscaron despedazar a la enviada del diablo, sin dar mucho espacio a escape o a algún tipo de contraofensiva. Elevando una ceja y luego la otra, Stan vio como los alumnos comenzaban a despertar, las decoraciones partiéndose en cristales delicados. Reaccionando rápido se acercó a uno de ellos y le dijo velozmente que evacuara y dirigiera a los demás. Por suerte eran todos prospectos a Santos...y unos bien maleables. Sin preguntar y quizá atontados todavía por la hipnosis, se desperdigaron por la salida más al fondo de aquella zona.

—Uoh, eso e...— retornando al lado de Nathan, vio como frente a él aparecía una nueva runa - de la que salió un bouquet de rosas azules y una copa de alcohol exótico, así como una tarjeta. En ella rezaba la leyenda de Ya es tu día en la zona horaria de Welheim ¡felicidades! El actual guardián te manda un huracán. No te lo tomes todo de una sentada, es de los fuertes.

—Así que es tu cumpleaños. Oye Nathanaël, si no te molesta que pregunte...¿cuántos años tienes?— inquirió Stan. Por todo lo vivido en tan solo una mañana, le quedaba claro que el aludido o había empezado a los cinco a matar demonios y cazar hadas, o solo era mayor de lo que dejaba entrever. Eso y su forma de hablar, la verdad. —Y felicidades.—
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